La discriminación es un problema que continúa afectando a muchas personas en diversas partes del mundo. En Cuba, por ejemplo, existe una frase que dice “ser negro y maricón es lo último”, una expresión que Carlos Martiel, artista visual y activista cubano, señala como castrante, ya que crea un ambiente hostil para aquellos que no se ajustan a los estereotipos sociales convencionales.
Según Martiel, esta frase hace que ser gay o afrodescendiente sea considerado algo negativo y, en consecuencia, quienes se identifican con estas vivencias sientan una presión constante para ocultar su verdadera identidad. Esto, a su vez, lleva a problemas de autoestima y una falta de autoaceptación y autoexpresión. Martiel asegura haber crecido en este ambiente opresivo y haber experimentado en carne propia la discriminación y la marginalización.
Es importante destacar que la discriminación por orientación sexual o raza está prohibida por la ley cubana, sin embargo, como señala Martiel, esto no siempre se aplica en la práctica, y la discriminación sigue siendo muy común en la sociedad cubana.
Es necesario trabajar en la visibilización y el respeto hacia la diversidad cultural y sexual en todos los países, y Cuba no es la excepción. La aceptación de las personas tal y como son debe ser una prioridad, y acciones concretas deben ser llevadas a cabo para crear un ambiente de respeto y tolerancia. Los artistas y activistas como Carlos Martiel juegan un papel fundamental en este proceso, al denunciar la discriminación y la opresión y al dar voz a quienes aún no han sido escuchados.
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