En el contexto actual de la crisis hídrica que enfrenta gran parte de México, el sistema de Cutzamala ha logrado un leve aumento en sus niveles de almacenamiento, lo que proporciona un respiro temporario. Sin embargo, este incremento aún no es suficiente para cubrir la demanda de agua en la Ciudad de México y sus alrededores, un problema que se ha agudizado en las últimas décadas debido al crecimiento poblacional y al cambio climático.
El almacenamiento en Cutzamala ha mejorado, alcanzando un 49.8% de su capacidad. Este aumento es un indicativo de las recientes lluvias que han beneficiado la región, sobre todo frente a las condiciones de sequía que han prevalecido en años anteriores. No obstante, esta mejoría no oculta un déficit significativo, ya que se estima que se requiere al menos una disponibilidad constante del 75% para garantizar el suministro adecuado de agua potable.
El sistema de Cutzamala es una de las principales fuentes de abastecimiento para la población del Valle de México, contribuyendo aproximadamente con el 30% del agua que se consume en esta vasta metrópoli. Sin embargo, la infraestructura del sistema presenta retos considerables. La obsolescencia de las tuberías y la falta de mantenimiento repercuten en pérdidas significativas de agua, estimadas en alrededor del 40% del suministro.
La situación se complica aún más ante la inminente temporada de sequías, donde la demanda de agua suele sobrepasar las capacidades del sistema. Las autoridades han instado a la población a adoptar hábitos de consumo responsable y a implementar tecnologías de captación de agua. Asimismo, se plantea la necesidad urgente de realizar inversiones en infraestructura hídrica que permitan almacenar y distribuir el agua de manera eficiente.
Dado que se proyecta un incremento en la población urbana en las próximas décadas, el desafío se agrava. Especialistas advierten que, sin acciones correctivas inmediatas, el déficit hídrico podría intensificarse, afectando no solo el abastecimiento de agua potable, sino también la agricultura y la sostenibilidad ambiental de la región.
La gestión del agua debe enfocarse en soluciones a largo plazo que incluyan la reforestación, la construcción de more fuentes de captación y el fortalecimiento de políticas públicas que prioricen el uso eficiente de este recurso invaluable. Mientras tanto, la población debe permanecer alerta y comprometida con el uso consciente del agua, vital para un futuro sostenible.
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