La Avenida Eduardo Molina en la Ciudad de México ha estado cerrada debido a las actividades conmemorativas en memoria de New’s Divine, un caso que conmocionó a la sociedad mexicana. Este memorial se ha convertido en un lugar de reflexión y de duelo para muchos que recuerdan la trágica noche del 20 de junio de 2008, cuando una intervención policial resultó en la muerte de 12 jóvenes en una discoteca de la colonia Guerrero.
La movilización en torno a este evento ha generado un gran interés entre los habitantes de la zona y de otros puntos de la ciudad, quienes desean rendir homenaje a las víctimas y reflexionar sobre los sucesos del pasado. Aunque la Avenida Eduardo Molina es una vía crucial para el tránsito, el cierre, que comenzó el 19 de junio y se extenderá hasta el 21 de junio, ha sido visto por algunos como una oportunidad para el diálogo y la memoria colectiva.
Los organizadores del memorial han hecho un llamado a los asistentes para que mantengan un ambiente pacífico, destacando la importancia de recordar a los perdidos y de exigir justicia. Este evento se convierte así en un espacio para la expresión artística, el activismo social y la búsqueda de respuestas. A lo largo de estos días, se han llevado a cabo diferentes actividades, entre las que destacan presentaciones culturales, foros de discusión y espacios de reflexión, tendientes a evitar que este capítulo de la historia se repita.
El impacto de la tragedia no solo resuena en el corazón de los familiares de las víctimas, sino también en la conciencia social, donde continúan las preguntas sobre la responsabilidad del Estado y la correcta actuación de las fuerzas policiales. Diferentes grupos, tanto civiles como organizaciones de derechos humanos, han aprovechado la ocasión para hacer un llamado a la reforma en el manejo de situaciones similares en el futuro, destacando la necesidad de construir un entorno más seguro y justo para todos los ciudadanos.
El cierre de la avenida y la celebración de este memorial son un recordatorio de la importancia de la memoria histórica para avanzar hacia un futuro donde las tragedias no se repitan. En medio de los relatos de dolor y pérdida, también se vislumbran esperanzas por un cambio significativo que contribuya a la paz social y a la seguridad en la región. En un mundo en constante cambio, las conmemoraciones como estas son fundamentales para mantener viva la memoria de aquellos que partieron y para promover el diálogo y la sanación en la comunidad.
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