La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE) en Ecuador, que acompañó las dos jornadas electorales de 2025, ha rechazado firmemente las acusaciones de fraude vertidas tras la reelección del presidente Daniel Noboa. Así lo expresó Nacho Sánchez-Amor, presidente de la delegación del Parlamento Europeo, quien afirmó que no encontraron evidencias que justifiquen tales denuncias y que, más allá de las narrativas alarmistas, la ciudadanía participó masivamente y de forma pacífica en el proceso electoral.
El informe preliminar presentado por la MOE, dos días después de la segunda vuelta, destacó que la jornada fue “transparente y bien organizada”, aunque reconoció que persisten desafíos estructurales que deben abordarse. Según Sánchez-Amor, las acusaciones sobre urnas previamente llenas, actas falsificadas o recuentos paralelos carecen de fundamento y contribuyen a debilitar la confianza de la población en sus instituciones. “No vamos a arrojar sobre el país una sombra de duda sin pruebas. A los candidatos no les importa no ir a los tribunales, pero al pueblo le queda la desconfianza”, lamentó.
Uno de los puntos críticos señalados en el informe fue el desequilibrio generado por la doble función del presidente Noboa como candidato y jefe de Estado, sin haber solicitado licencia al Tribunal Contencioso Electoral. Esta omisión, que no fue corregida por las autoridades competentes, refleja, según la MOE, una debilidad institucional relevante. Si bien se valoró positivamente el desempeño técnico del Consejo Nacional Electoral (CNE) en términos logísticos y administrativos, se cuestionó su falta de reacción ante esta situación irregular que afectó la equidad de la contienda.
La visita de la MOE a Ecuador marca el regreso de la observación europea al país después de 15 años. La decisión de enviar una misión no respondió a intereses estratégicos o comerciales, sino a una invitación formal y al reconocimiento de la importancia del proceso electoral. A lo largo de tres meses, los observadores monitorearon distintas etapas de la elección y se preparan para presentar en junio un informe final con un análisis más profundo del sistema electoral ecuatoriano y propuestas de mejora.
Pese a las condiciones de violencia e inseguridad que enfrenta Ecuador desde hace más de un año, estas no fueron consideradas determinantes en el desarrollo ni en los resultados del proceso electoral. Aunque se registraron focos de conflicto, la MOE concluyó que el crimen organizado no influyó significativamente en la votación. Sobre el protagonismo del discurso de seguridad en la campaña de Noboa, Sánchez-Amor lo interpretó como parte de una tendencia global donde, en contextos institucionales frágiles, las promesas de mano dura calan con facilidad en el electorado. “El modelo Bukele, impulsado ahora por el estilo Trump, se está expandiendo. Pero democracias como la británica o la española no sacrificaron la democracia en nombre de la seguridad”, subrayó.
La delegación europea, aunque crítica de ciertos vacíos y fallas institucionales, valoró la actitud del electorado ecuatoriano. “He visto a un pueblo más preparado y educado que su clase política”, afirmó Sánchez-Amor, dejando entrever que, a pesar de las deficiencias del sistema, la ciudadanía sigue siendo el pilar más firme de la democracia ecuatoriana. En este contexto, la preocupación mayor de la MOE no son las denuncias de fraude per se, sino su normalización sin sustento, que puede erosionar peligrosamente la credibilidad del proceso democrático en el país.
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