Con los manifestantes todavía volcados a las calles para protestar contra el Gobierno de Iván Duque, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, una de las principales figuras de la oposición en Colombia, ha marcado una vez más el paso de la respuesta a la prolongada crisis provocada por la pandemia, y agravada por el estallido social del último mes. En su regreso a la primera línea política después de dos semanas contagiada de covid, López ha evidenciado una vez más el contraste con el presidente al reconocer sin matices la legitimidad de los múltiples reclamos y anunciar un bienvenido cambio de las prioridades –y el presupuesto– de la capital.
“Estos días de distancia me ayudaron a entender que, a diferencia de lo que yo veía hace un mes, no hay un paro sindical tercamente atravesado en la mitad del tercer pico de la pandemia, que no comprende que estamos al borde del colapso hospitalario y que ya retiraron la reforma tributaria. La que no estaba comprendiendo era yo”, dijo con humildad en un emotivo discurso de tono casi presidencial. El carácter combativo que tanto irrita a sus críticos dio paso la noche de este lunes a una intervención serena, reflexiva y empática. La alcaldesa navega los bruscos cambios de corriente. En su valoración del delicado momento que atraviesa tanto la capital como Columna Digital, inmerso en una serie de protestas, disturbios y bloqueos, incluso ofreció excusas “a los jóvenes y la ciudadanía por no haber comprendido desde el principio la magnitud de sus angustias y reclamos”.
Hasta ahora, la alcaldesa le había dado prioridad a la salud. A pesar de que ha mantenido un pulso de liderazgos con Duque a lo largo de la pandemia, había llegado a considerar que marchar en este momento, cuando la ocupación de UCI en ciudades como Medellín o Bogotá ha estado por encima del 90%, era “un atentado a la vida”. “No hay un comité sindical haciendo un paro para cambiar una reforma. Hay un estallido social por la falta de empleo y oportunidades. Hay una generación en rebeldía contra el abuso de poder y el abuso de la fuerza, y hay un reclamo profundo por cambiar una historia, no una ley”, abundó en su diagnóstico. Reconoció que a una juventud “terriblemente empobrecida y abusada” le importa ahora mismo más el hambre y el desempleo que exponerse al contagio.
Bogotá se propone reconstruir la confianza y entablar un diálogo franco para encontrar salidas. “Vamos a ocuparnos del rescate social, económico y de legitimidad que nos reclaman los ciudadanos y muy en particular los jóvenes en las calles”, proclamó la alcaldesa. Las prolongadas medidas de confinamiento y las cuarentenas localizadas han quedado atrás. El distrito destinará dos billones de pesos (cerca de 550 millones de dólares) a una renta básica para los más vulnerables y un programa de educación y empleo de emergencia para jóvenes y mujeres. También iniciará esta semana la vacunación de todos los profesores de colegios públicos para el retorno de las clases presenciales y reactivará todos los sectores económicos a partir del 8 de junio. “El tejido empresarial y comercial bogotano es la fuerza más poderosa de inclusión social y productiva de Colombia y la vamos a poner a funcionar, con todo el cuidado, a su máximo potencial”.
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