México ha suspendido el examen de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos. La FAA, por sus siglas en inglés, ha dado a conocer este martes que el Gobierno mexicano no cumple con los estándares internacionales de seguridad aérea y que, en consecuencia, pasa a ser uno de tan solo ocho países en el mundo con categoría 2. La rebaja permite a las aerolíneas mexicanas mantener los vuelos existentes, pero frena el lanzamiento de nuevas rutas al país del norte, su principal mercado de destino, y la habilidad de los socios estadounidenses de comercializar boletos en código compartido, un golpe a un sector que apenas se estaba recuperando de la caída de ingresos por la pandemia.
La evaluación, que se ha extendido de octubre del año pasado hasta febrero, ha identificado “varias áreas de no cumplimiento con los estándares mínimos de la Organización de Aviación Civil Internacional (ICAO, en sus siglas en inglés”, reza el comunicado, que no detalla de qué áreas se trata. La pérdida de la categoría 1 significa que la mexicana Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) “carece de los requisitos necesarios” para supervisar adecuadamente o que es deficiente en uno o más aspectos, entre ellos, conocimiento técnico, personal cualificado, mantenimiento de registros, y procedimientos de inspección. Además de México, solo arrastran la categoría 2 Venezuela, Curaçao, Malasia, Bangladés, Tailandia, Pakistán, Ghana y un grupo de pequeñas islas caribeñas.
Pese al golpe a la credibilidad de las autoridades aéreas mexicanas, la FAA se dice “plenamente comprometida” a ayudarlas a “mejorar su sistema de supervisión de seguridad” mediante apoyo y expertos. “Un progreso sostenido puede ayudar a la AFAC a recuperar la categoría 1″, señala el comunicado, sin especificar el calendario de esa posible reevaluación. Hasta entonces, sin embargo, el organismo aumentará su escrutinio de los vuelos de aerolíneas mexicanas hacia Estados Unidos. México ya perdió la categoría 1 en 2010, cuando Estados Unidos detectó una escasez de inspectores aéreos, y tardó cuatro meses en recuperarla.
Antes del anuncio, el presidente Andrés Manuel López Obrador había intentado quitar importancia a la rebaja. “No es un tema delicado, veo más un propósito de ayudar a las líneas estadounidenses con una medida de este tipo, al final de cuentas no van a faltar los aviones porque está creciendo mucho el transporte aéreo y se recupera la economía”, declaró el lunes en rueda de prensa.
Las dos principales aerolíneas del país, Aeroméxico y Volaris, han emitido comunicados en los que afirman que sus rutas actuales a EE UU están aseguradas. Sin embargo, Volaris, la que más pasajeros transporta, ha reconocido que va a tener que reorientar sus planes de expansión al mercado nacional, así como al resto de Latinoamérica, hasta que se recupere la categoría 1. En cuanto al impacto sobre su operación en código compartido con la estadounidense Frontier, ha asegurado que “representa únicamente 0,4% del índice de ocupación de nuestros vuelos”. Aeroméxico, por su parte, tiene desde hace cuatro años una alianza estratégica con Delta.
En la misma línea, la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), el principal sindicato del sector, ha querido desvincular la decisión de EE UU de la calidad de servicio de las aerolíneas. “La degradación es para Columna Digital y para la autoridad aeronáutica, no para las líneas aéreas ni los participantes de la industria”, señala el comunicado. “Las tres empresas con quien ASPA tiene contratación colectiva cumplen los estándares solicitados”.
La decisión de la FAA agarra al sector en un momento delicado, en plena recuperación tras el golpe de la pandemia. “El panorama venía siendo bastante bueno, pero esto sí le pone una pausa al tráfico internacional, a Estados Unidos, que es el principal catalizador de turismo en Columna Digital”, dice el analista Brian Rodríguez, del Grupo Monex. “El segundo trimestre iba a impulsar el tráfico porque había menos restricciones para viajar a Estados Unidos y Canadá. La demanda de vuelos quizá se estará satisfaciendo con oferta norteamericana”.
En 2020, México encajó una caída del 46% en las llegadas internacionales. Aunque Volaris ha salido relativamente airada del bache y ha anunciado nuevas rutas y una ampliación de la flota, su mayor competidora, Aeroméxico, se encuentra inmersa en una reestructuración financiera tras acogerse a principios de julio a la ley de bancarrota de Estados Unidos.
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