¿Cómo está el bebé? ¿Qué tal duerme? ¿Come bien? Cuando una mujer da a luz, la atención suele ir dirigida al recién nacido y la mamá pasa a un segundo plano para asumir el papel de proveedora de todas las necesidades del pequeño. Sin embargo, la salud física, mental y emocional de la madre es fundamental, tanto para ella, como para su hijo. Visibilizar el bienestar materno durante la crianza es clave, porque “todas las madres merecen ser escuchadas, atendidas, apoyadas y cuidadas. Necesitan integrar la vivencia del parto, que es muy intensa. La maternidad es una cuestión de Salud Pública, así que, cuidémoslas”, comenta Ibone Olza, psiquiatra perinatal del Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal.
Madre y bebé son un tándem, sobre todo los primeros meses de vida, en los que la alimentación suele estar unida al seno materno. Pero, “la maternidad nunca es sencilla; es un proceso de transformación a todos los niveles, para el que, en muchas ocasiones, no se cuenta con el apoyo necesario. Por eso, a veces, duele. Muchas madres tragan ese dolor en solitario sin atreverse a pedir la ayuda que necesitan y sin acceder al apoyo que se merecen. Por ello, hemos creado la iniciativa Mamá Importa, que ofrece apoyo emocional e información a muchas madres que encuentran en este espacio una escucha respetuosa y sin juicios, así como ayuda mutua y el consejo de profesionales perinatales, que participan en este foro, desinteresadamente”, comenta Olza.
El foro Mamá Importa recoge testimonios de mamás como Natalia Canto que comparten sus experiencias para acoger y reconfortar a otras que acaban de ser madres: “Tuve la sensación de no reconocimiento de mi propia hija. Sí, la tenía en mis brazos, la vi salir de mi cuerpo, pero yo no entendía que ella, la que estaba ahí conmigo, era la niña que tanto esperé por 39 semanas y cuatro días. Hoy quiero hablar de todo esto, porque es importante que pidamos ayuda, mujeres y madres. No nos perdamos la posibilidad de amar desbordante e incondicionalmente”.

La llegada de un bebé cambia el mundo de la mamá. “La vida se ve de otra manera y es lo natural, para que nos impliquemos con nuestras crías. Si no es así, el bebé tiene menos probabilidades de sobrevivir. El hecho de que haya una madre con dificultades para ejercer su maternidad de manera satisfactoria y placentera tiene que ver, no solo con ella, sino también con su entorno social. Deriva del poco apoyo a la maternidad en el sistema de salud público y de las dificultades que tienen para encontrar quien las acompañe, sin juzgar, ni dirigir”, añade Amado, que comenta varias cuestiones para vivir la maternidad con bienestar, tanto mental como emocionalmente, y placer:
- Liberarse de la culpa como madre de no darse cuenta de que durante el posparto existe malestar emocional e inestabilidad mental es clave, ya que “no recae en la mamá la responsabilidad de darse cuenta de que necesita ayuda. Tiene que ver con la poca visibilidad que se le da a la salud mental, en este caso de la madre. Cuando una mamá dice que necesita ayuda, debemos escucharla. Algo ha fallado en el sistema sanitario para no haberlo detectado antes”.
- Buscar grupos de madres con quienes compartir experiencias, inquietudes, satisfacciones o dudas desde el respeto y sin juzgar, “ya que ayuda a minimizar o relativizar lo que te sucede como madre y el nivel de carga emocional disminuye”.
- Desmitificar la maternidad y entender que “puede haber baches y malestar y que, como madres, hacemos todo lo que podemos, según las circunstancias, porque tu bebé solo necesita una madre suficientemente buena y feliz”.
- Pedir ayuda profesional, si se necesita. “Si sientes que no estás disfrutando tu maternidad, lloras durante todo el día o no disfrutas con la crianza de tu bebé, algo no va bien y puede ser el momento de solicitar ayuda profesional a través del médico de atención primaria”.
- Dedicarse tiempo a una misma. Conviene que la mamá que acaba de dar a luz busque tiempo para su disfrute personal. “Tú sabes cuándo puedes dejar a tu bebé con otra persona, cuál es el momento ideal para darte un baño o dar un paseo. Aunque, durante los primeros meses de vida del bebé, resulta más complicado sacar tiempo libre para la madre, conviene aprovechar ratos para hacerlo”.
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