La presidenta Claudia Sheinbaum se mostró firme este martes en su desacuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que anticipan una recesión económica para México en 2025. Desde su tradicional conferencia matutina en Palacio Nacional, la mandataria cuestionó los fundamentos de los análisis del organismo y aseguró que su Gobierno no comparte esa visión.
“No coincidimos”, dijo con claridad, y añadió que el FMI parte de la premisa de que los gobiernos no pueden modificar las condiciones económicas impuestas por el mercado global. “Ellos no creen que el Gobierno pueda hacer nada para cambiar una situación que viene del propio mercado”, criticó Sheinbaum. Frente a esta perspectiva, defendió la capacidad del Estado para tomar acciones internas que contrarresten los efectos del entorno internacional.
Una de esas acciones, explicó, es el Plan México, una estrategia nacional impulsada desde su administración con el objetivo de fortalecer la producción interna y reducir la dependencia de productos importados. El plan ha sido presentado como una respuesta estructural al nuevo escenario de tensiones comerciales, particularmente con Estados Unidos.
El pronunciamiento de Sheinbaum se da en un contexto marcado por la más reciente actualización de las Perspectivas Económicas Globales del FMI, que recortó su proyección de crecimiento para México en 2024 a una contracción del 0.3%. Para 2025, el organismo proyecta un avance de apenas 1.4%, cifras muy por debajo de las estimadas en enero, cuando se esperaba un crecimiento de 1.4% este año y 2% el próximo.
Según el FMI, esta corrección se debe a una combinación de factores: el débil cierre económico de 2024, la incertidumbre provocada por nuevas tensiones comerciales —especialmente los aranceles impulsados por el expresidente Donald Trump—, así como restricciones en las condiciones financieras y una creciente volatilidad geopolítica.
La presidenta mexicana, sin embargo, volvió a subrayar que las cifras internas no reflejan una economía en declive. Habló de una recaudación fiscal sólida y de la fortaleza del peso, que ha resistido en un contexto de alta incertidumbre global. En contraste con el panorama del FMI, el gobierno de Sheinbaum mantiene su expectativa de crecimiento entre 1.5% y 2.3% para 2025, y entre 1.5% y 2.5% para 2026.
Así, en un momento de debate sobre el rumbo económico del país, el Gobierno mexicano insiste en que la narrativa internacional no refleja del todo la realidad local ni las capacidades del Estado para enfrentar los desafíos que vienen.
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