La Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó una alerta este jueves ante el aumento preocupante de casos de sarampión y fiebre amarilla en varios países del continente americano. El director del organismo, Jarbas Barbosa, hizo un llamado urgente a los gobiernos de la región para colaborar en el combate a la reticencia a las vacunas, que considera una de las principales barreras para frenar la propagación de estas enfermedades prevenibles.
“Estamos en un punto crítico”, afirmó Barbosa, al recordar que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas del mundo. Subrayó que muchos países no han logrado mantener la cobertura de vacunación recomendada del 95% con la vacuna triple viral (SRP: sarampión, rubéola y paperas), lo que los deja vulnerables a brotes, especialmente por casos importados.
En lo que va de 2025, la OPS ha identificado brotes localizados de sarampión en al menos seis países del continente, sumando un total de 2,313 casos, frente a los 215 registrados durante el mismo periodo del año pasado. Además, se han confirmado tres muertes, y una más se encuentra bajo investigación.
Estados Unidos, que en 2000 había declarado erradicado el sarampión endémico, enfrenta actualmente una seria amenaza de su retorno. Desde enero, se han reportado al menos diez brotes en distintas partes del país, con más de 800 casos, incluidos 624 en Texas, donde también se han registrado dos muertes, una de ellas en una niña en edad escolar.
La situación no es exclusiva del sarampión. La fiebre amarilla también ha mostrado un incremento alarmante. La OPS reporta 189 casos en cuatro países de América, con 74 fallecimientos, lo que representa un aumento significativo respecto al año anterior, cuando se notificaron 61 casos y 30 muertes. En Colombia, el gobierno ha declarado emergencia sanitaria nacional tras confirmar 74 infecciones y 34 decesos por esta enfermedad transmitida por mosquitos.
Barbosa insistió en que para contener los brotes actuales y prevenir futuras crisis, es fundamental redoblar esfuerzos en tres frentes: combatir la desinformación y la reticencia a la vacunación, fortalecer los programas de inmunización de rutina y garantizar el acceso equitativo a las vacunas en todas las regiones, especialmente en comunidades vulnerables o de difícil acceso.
La OPS continúa trabajando estrechamente con los ministerios de salud de los países afectados para diseñar estrategias focalizadas que permitan elevar la cobertura de vacunación y evitar una mayor propagación de estas enfermedades que habían sido controladas durante décadas. La amenaza, advirtió Barbosa, es real y creciente, y solo podrá enfrentarse con cooperación, acción inmediata y un compromiso firme con la salud pública.


