El presidente Donald Trump ha tomado una postura firme en favor del libre tránsito de los buques comerciales y militares de Estados Unidos a través de los canales de Panamá y Suez. En declaraciones recientes, instó a su secretario de Estado a abordar esta cuestión “de inmediato”. Esta demanda resuena con un patrón claro en la política exterior de Trump, quien ha estado manifestando su interés por recuperar el control sobre la vía interoceánica panameña y, ahora, extiende su mirada a Suez, una arteria crucial para el comercio global.
Trump argumenta que estas rutas no existirían sin el apoyo de Estados Unidos, reforzando su llamado a la acción. En su red social, Truth Social, enfatizó que tanto los buques militares como los comerciales norteamericanos deben transitar sin costos a través de estos canales. Esta afirmación subraya un enfoque más confrontativo, donde incluso antes de asumir nuevamente la presidencia, había aumentado la presión sobre Panamá, sugiriendo que podría “recuperar” el canal inaugurado en 1914, que estuvo bajo control estadounidense hasta 1999, fecha en la que Panamá adquirió la soberanía de esta vital vía marítima.
El canal de Panamá, por donde circula el 5% del comercio marítimo global, es utilizado principalmente por Estados Unidos y China. A inicios de abril de este año, se dio a conocer que Washington recibió la autorización para movilizar tropas en la zona, citando preocupaciones sobre la influencia de China en la región.
Por otro lado, el canal de Suez, que gestiona aproximadamente el 10% del transporte marítimo mundial, enfrenta actualmente desafíos de seguridad. La reciente escalada de ataques por parte de los rebeldes hutíes en Yemen ha obligado a muchos buques a desviarse, optando por rutas más largas y costosas, rodeando el sur de África para evitar el mar Rojo. Este canal ha estado bajo el control de Egipto desde 1956, y Estados Unidos ha intervenido junto a otras naciones para intentar asegurar su funcionamiento.
A medida que estas circunstancias evolucionan, la situación geopolítica se torna cada vez más compleja, afectando las dinámicas del comercio marítimo mundial. La reciente amenaza de recortes de tránsito podría cambiar la forma en que las naciones perciben y utilizan estas rutas estratégicas. La declaración de Trump resuena en un momento en que la seguridad del comercio global está en el centro de atención, marcando un posible cambio en las relaciones de poder en estas áreas fundamentales para el comercio internacional.
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