Los gobiernos de México y Estados Unidos llegaron a un acuerdo para abordar el tema de las asignaciones de agua del Río Bravo, en el marco del Tratado de Aguas de 1944, que establece que México debe entregar un promedio anual de 432 millones de metros cúbicos de agua en ciclos de cinco años. Este ciclo actual comenzó el 25 de octubre de 2020 y concluye el próximo 24 de octubre de 2025. A poco tiempo del cierre del ciclo, México aún adeuda 1,555.9 millones de metros cúbicos, según cifras de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), por lo que el acuerdo contempla medidas inmediatas y otras que se aplicarán durante la próxima temporada de lluvias para mitigar el faltante.
Este entendimiento fue anunciado en un comunicado conjunto por los titulares de la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Agricultura, quienes destacaron que la prioridad es asegurar el abastecimiento de agua para consumo humano en las comunidades mexicanas que dependen del Río Bravo. Las medidas fueron definidas en reuniones técnicas bilaterales celebradas dentro del marco de la CILA y se dará seguimiento en coordinación con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), con el objetivo de desarrollar un plan para el siguiente ciclo que garantice el cumplimiento del tratado, incluyendo un mecanismo de consultas anuales de alto nivel.
Desde la perspectiva estadounidense, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, calificó el acuerdo como un logro importante para los productores texanos. Expresó que, tras semanas de negociaciones con funcionarios mexicanos y el subsecretario de Estado Christopher Landau, se logró asegurar el agua que necesitan los agricultores y ganaderos en Texas. Aunque reconoció este avance, enfatizó la importancia de mantener la cooperación con México para asegurar el futuro de la agricultura estadounidense.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que México se comprometió a transferir agua de los embalses internacionales y a incrementar la participación estadounidense en el flujo de seis afluentes del Río Grande hasta el final del actual ciclo. Ambas naciones coincidieron en que el Tratado de 1944 sigue siendo beneficioso para los dos países y, por tanto, no requiere ser renegociado.
Mientras tanto, el panorama hídrico en la cuenca del Río Bravo es preocupante. Las presas internacionales Falcón y La Amistad presentan niveles de almacenamiento por debajo del 20%. La presa Falcón, ubicada en Tamaulipas, se encuentra al 8% de su capacidad con 112.788 hectómetros cúbicos, una reducción desde el 11% registrado a principios de año. La presa La Amistad, en Coahuila, tiene un 14% de llenado, apenas por encima del 13% que registraba en enero, cuando almacenaba 233.665 hectómetros cúbicos.
El resto de las presas ubicadas en la cuenca fronteriza también muestra descensos. El Cuchillo, en Nuevo León, pasó de estar al 107% a un 92% de capacidad. En Tamaulipas, la Marte Rodolfo Gómez descendió de 117% a 93%. En Chihuahua, las presas El Granero, El Rejón y La Boquilla registraron caídas de 63% a 57%, de 66% a 31% y de 16% a 15%, respectivamente, desde enero hasta la fecha más reciente disponible.
Con estos antecedentes, el cumplimiento de los compromisos establecidos en el tratado y el cierre ordenado del ciclo actual dependerán de la ejecución puntual del acuerdo alcanzado, así como de las condiciones climáticas en los próximos meses.
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