Durante el año pasado, las 32 entidades federativas de México mostraron un panorama económico diverso, con un notable deterioro en la región sureste. Según datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un total de 24 entidades registraron aumentos anuales en su Indicador Trimestral de la Actividad Económica (ITAEE) en 2024.
Oaxaca lideró el crecimiento con un impresionante aumento del 5.3%, impulsado principalmente por el desarrollo de la industria de la construcción gracias al Corredor Interoceánico, uno de los proyectos más emblemáticos del gobierno anterior. En el segundo y tercer lugar se ubicaron Durango y Puebla, con incrementos del 4.7% y 4.0%, respectivamente. También destacaron economías vitales como Nuevo León y Guanajuato, ambas con un alza del 3.7%, seguidas de Baja California Sur, que creció un 3.4% gracias al dinamismo turístico que ha atraído inversiones en ese sector.
Mientras tanto, entidades como Tlaxcala, Morelos, Baja California, Chihuahua, Sonora, San Luis Potosí y Michoacán enfrentaron condiciones más desafiantes, con tasas de crecimiento por debajo del 1.5%. Este grupo incluye estados del norte del país que se sintieron afectados por la debilidad de la manufactura estadounidense.
En el extremo opuesto, ocho estados reportaron retrocesos en su actividad económica. Tabasco sufrió la caída más significativa, con una disminución del 7.4% en comparación con 2023. Esta situación se debe, en gran parte, a la finalización del impacto de la construcción de la refinería de Dos Bocas, que aún no opera a plena capacidad, y a la reducción en la producción de petróleo junto con los bajos precios internacionales del crudo. Campeche, que experimentó una caída del 7.0%, enfrenta desafíos similares, agravados por la falta de inversión en grandes proyectos en la región sureste durante la administración federal pasada. Quintana Roo también vio un descenso del 3.9%, afectado por la finalización del Tren Maya, un proyecto crucial para la región.
Los riesgos para el crecimiento económico son palpables, especialmente la exposición de las manufacturas mexicanas a amenazas comerciales externas, principalmente provenientes de Estados Unidos, que sigue siendo el principal socio comercial del país. Para el sector de la construcción, se prevén riesgos significativos en 2025, debido a la menor inversión pública y la cautela del sector privado frente a un entorno incierto.
Según estimaciones, la actividad económica de México podría mantener una fragilidad durante al menos el primer semestre de 2025, en un entorno marcado por la incertidumbre económica. Aunque se anticipa que el consumo privado seguirá apoyado por la baja en el desempleo, el crecimiento salarial y el aumento de remesas, el gasto discrecional podría verse limitado por un crecimiento más lento en la creación de empleo, la caída en la confianza del consumidor y tasas de interés aún elevadas, aunque se prevé su leve disminución.
Esta información, basada en datos del 30 de abril de 2025, refleja una situación económica compleja y en constante evolución que merece atención continua.
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