El coordinador de ayuda de emergencia de las Naciones Unidas ha instado a Israel a levantar su bloqueo sobre la ayuda destinada a Gaza, sosteniendo que obstaculizar la entrada de asistencia humanitaria constituye un “cruel castigo colectivo”. En un reciente incidente, miles de palestinos ingresaron a una oficina humanitaria en Gaza en busca desesperada de recursos, lo que resultó en la sustracción de medicinas y daños a vehículos, aunque no hubo informes de lesiones al personal.
Desde el final del alto el fuego en marzo, Israel ha mantenido restrictiva la entrada de ayuda humanitaria, exacerbando lo que muchos consideran la peor crisis humanitaria en 19 meses de conflicto. Según declaraciones oficiales, Israel defiende el bloqueo y su renovada campaña militar como medidas necesarias para forzar a Hamás a liberar a los rehenes que todavía tiene en su poder. Sin embargo, Tom Fletcher, subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, ha enfatizado que, aunque la liberación de rehenes es crítica, el derecho internacional exige que se permita la entrada de ayuda humanitaria en Gaza.
Fletcher expresó en un comunicado que “la ayuda, y las vidas civiles que salva, nunca deben ser moneda de cambio”. De acuerdo con sus palabras, el bloqueo no solo mata de hambre a los ciudadanos, sino que también les priva de asistencia médica esencial, al tiempo que les quita dignidad y esperanza. La ONU, a través de su Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), ha alertado sobre la grave escasez de alimentos, agua y medicamentos en Gaza, lo que ha llevado al colapso de los servicios médicos y al cierre de cocinas de beneficencia.
Asimismo, los hospitales han informado un aumento alarmante en los casos de desnutrición entre mujeres embarazadas y lactantes, con un número creciente de recién nacidos con bajo peso. Fletcher subrayó la independencia y neutralidad del movimiento humanitario, afirmando que todos los civiles merecen protección. En este contexto, recientes propuestas israelíes sobre cómo distribuir la ayuda han sido consideradas insuficientes para garantizar un apoyo humanitario conforme a principios internacionales.
El Reino Unido se ha sumado a los llamados para que se permita el ingreso de ayuda humanitaria a Gaza, advirtiendo del inminente colapso del sistema sanitario en la región. En un mensaje por redes sociales, instaron a facilitar la entrada de suministros, proteger a los trabajadores médicos y permitir que los pacientes salgan temporalmente para recibir tratamientos esenciales.
Más de 3.000 camiones de ayuda con suministros vitales permanecen actualmente retenidos en la frontera de Gaza, ante la imposibilidad de acceder a un millón de niños que dependen de esta asistencia. La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha hecho hincapié en que el bloqueo israelí impide que estos camiones lleguen a quienes necesitan ayuda desesperadamente. Además, la UNRWA ha reportado que alrededor de 660.000 niños en Gaza quedan sin escolarizar debido a la guerra en curso.
En medio de esta crisis humanitaria, los ataques israelíes han continuado, resultando en la muerte de más de dos docenas de personas en un corto período. Desde el inicio de la guerra, se han contabilizado más de 52.400 muertes, con más de 2.300 de ellas desde que se rompió el alto el fuego el 18 de marzo. La situación ha sido extremadamente trágica, especialmente para mujeres y niños, que constituyen más de la mitad de las víctimas mortales, lo que pone de manifiesto la drástica escalada del conflicto desde que Hamás perpetró un ataque en el sur de Israel el 7 de octubre de 2023.
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