Este viernes se conmemora el Día Internacional contra el Acoso Escolar, instaurado en 2011 por organizaciones civiles y de padres con el propósito de visibilizar y combatir el bullying en las escuelas a nivel global. En México, esta fecha adquiere una importancia particular, dado que el país lidera las estadísticas de acoso escolar en América.
El acoso escolar, o bullying, se caracteriza por ser un comportamiento intencional, repetitivo y asimétrico, en el que se establece un desequilibrio de poder entre el agresor y la víctima. Las manifestaciones de este fenómeno pueden variar desde agresiones físicas hasta hostigamiento verbal y psicológico, causando devastadoras consecuencias para la salud mental y emocional de los menores, como depresión, ansiedad y, en casos extremos, suicidio.
Según datos del Estudio Oficial de la ONG Internacional Bullying Sin Fronteras, en México, siete de cada diez niños experimentan acoso o ciberacoso de manera habitual, lo que sitúa al país en el primer lugar a nivel mundial en este tipo de incidentes, junto con España. En contraste, Estados Unidos ocupa el segundo lugar, con seis de cada diez niños afectados.
Con más de 40 millones de alumnos en niveles de primaria y secundaria, la situación es alarmante: aproximadamente 28 millones padecen bullying, un número que supera la población combinada de países como Portugal, Bélgica, Uruguay y Chile, según las estadísticas de Bullying Sin Fronteras. Este fenómeno se ve potenciado por un contexto social violento, donde el acoso es normalizado entre muchas adolescentes y niños.
La preocupación social se intensifica con casos trágicos, como el de Norma Lizbeth, quien falleció en 2023 tras ser golpeada por una compañera en una escuela en Teotihuacán, Estado de México. Norma había sufrido acoso desde su infancia, incluso por su color de piel. Otro caso desgarrador sucedió en 2014, cuando un niño de 12 años en Ciudad Victoria, Tamaulipas, murió tras ser colgado por sus compañeros como castigo. Tales incidentes, aunque no siempre mediáticos, subrayan la urgencia de abordar el problema del acoso.
En respuesta a esta crisis, en marzo de este año, el Congreso de la capital aprobó un dictamen para exhortar a la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México a implementar acciones decisivas para reforzar la difusión y aplicación del Protocolo para la Erradicación del Acoso Escolar. Esta medida surge a raíz de la trágica historia de Fátima, una estudiante de 13 años que se lanzó desde un edificio después de sufrir acoso por ser aficionada al K-pop.
La propuesta tiene tres enfoques esenciales:
1. Reforzar el protocolo que busca erradicar el acoso escolar.
2. Promover la convivencia sana entre estudiantes.
3. Investigar los incidentes de violencia escolar para detectar, prevenir y atender los casos que afectan a los alumnos.
Dado el panorama actual y el impacto que el acoso escolar genera en la sociedad, este tipo de iniciativas son cruciales para proteger a las generaciones más jóvenes y crear entornos educativos más seguros y saludables.
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