En México, persiste la reticencia hacia la idea de que una mujer dirija una orquesta profesional, según señala Laura Reyes, joven directora de orquesta y flautista originaria de Querétaro. Reyes expresa que existe una especie de temor y resistencia en el ámbito musical, donde la idea de que una mujer tome decisiones cruciales para una orquesta puede ser visto como arriesgado. “Más vale malo conocido que bueno por conocer”, reflexiona, sugiriendo que este miedo a lo nuevo puede estar limitando las oportunidades para mujeres en la dirección orquestal.
Este fin de semana, Reyes marcará un hito en su carrera, debutando al frente de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) con una innovadora propuesta denominada “Concierto Relajado”. Este evento busca ser inclusivo para personas neurodivergentes y con discapacidad, aunque está abierto a todo el público. El programa mezcla obras clásicas con un enfoque accesible y emotivo, destacando composiciones como “El Murciélago” de Johann Strauss y “El Moldava” de Bedrich Smetana. Reyes desea crear un ambiente donde el público pueda identificarse y disfrutar, rompiendo con la solemne tradicionalidad de la música orquestal.
La joven directora comparte cómo su experiencia previa en Estados Unidos, donde participó en eventos similares, le ha permitido acercar la música sinfónica a personas que normalmente no tendrían acceso a ella. “Hemos visto cómo esa conexión genera emociones profundas en el público”, expresa con entusiasmo.
Reyes, quien recientemente completó su doctorado en artes musicales, también reflexiona sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en su campo. Aunque reconoce que la situación ha mejorado desde hace algunos años, el camino para directoras como ella sigue siendo complicado. “El panorama es incierto, no solo para mujeres, sino para todos los directores jóvenes. Dirigir implica mucho poder y es un proceso muy político”, añade.
Sin embargo, este cambio hacia la inclusión se ha visto impulsado por iniciativas como el concurso “La Maestra” en Francia, que busca brindar oportunidades exclusivas para mujeres en la dirección orquestal, algo que Reyes considera un contrapeso necesario en un ámbito históricamente dominado por hombres.
Laura Reyes se adentra en su trayectoria musical, relatando cómo su pasión nació en Querétaro con el aprendizaje de la flauta traversa y la participación en un coro que le exigió aprender a leer partituras complejas. Su traslado a la Ciudad de México y su tiempo en la Orquesta de la Facultad de Música marcaron un punto de inflexión, despertando en ella el deseo de moldear el sonido de una orquesta.
Cuando se le pregunta sobre su ideal de director, Reyes enfatiza la necesidad de una figura que combine firmeza y musicalidad, aludiendo a que, además de dirigir, es esencial que el director pueda comunicarse efectivamente con su audiencia y, en la actualidad, conectar a través de las redes sociales.
A pesar de las luchas y la resistencia aún presentes, Reyes destaca que es alentador ver que el público ya no se sorprende al ver a mujeres en el podio orquestal. Un claro indicativo de progreso hacia una mayor inclusión en el universo de la música clásica en México.
Los próximos conciertos de la OFCM se llevarán a cabo este fin de semana en la sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, manteniendo un enfoque en acercar la música a todos, independientemente de sus habilidades.
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