En un movimiento significativo hacia la austeridad y la ética dentro de su estructura, el partido Morena sigue dando pasos firmes en la redefinición de su imagen pública. Recientemente, líderes como el senador Ricardo Sheffield y la gobernadora Rocío Nahle arribaron a la Terminal 2 del Aeropuerto Benito Juárez con un enfoque claro: distanciarse de la ostentación que caracterizó a administraciones pasadas.
Ambos funcionarios, quienes llegaron en un vuelo comercial, fueron recibidos por vehículos menos lujosos en comparación con los que suelen estar asociados a figuras de su calibre. En un contexto donde los traslados aéreos en primera clase han sido prohibidos para los miembros de esta agrupación, se nota un intento de alinearse con los principios de la Cuarta Transformación, que rechaza el uso desenfrenado de recursos y los privilegios.
Los nuevos lineamientos éticos también se extienden a los funcionarios, prohibiéndoles exhibir signos de riqueza, como joyas o automóviles de alto valor. Esta iniciativa busca poner fin a la parafernalia del poder que ha fomentado la corrupción. Según las normas establecidas, estos compromisos no solo afectan a los altos mandos del partido, sino que también se espera que los aliados políticos —como el PT y PVEM— adopten posturas similares.
Además, el partido está tomando medidas específicas contra el nepotismo, limitando la participación de familiares en cargos públicos, lo que es visto como un paso hacia la transparencia. Se establece también que los funcionarios deben actuar con humildad y respeto hacia la ciudadanía, una estrategia que podría ser crucial para las elecciones federales y locales de 2027, donde las decisiones de hoy definirán el futuro del partido.
Morena, que busca consolidarse en la escena política, con una moral definida, se enfrenta a desafíos significativos en su camino hacia la consolidación de su propuesta de gobierno. El enfoque ético, amparado por estas nuevas regulaciones, podría convertirse en un punto fuerte en sus campañas futuras, resonando con un electorado que ha mostrado cansancio hacia los abusos de poder y el lujo innecesario.
A medida que se aproxima el 2027, la presión sobre los líderes de Morena aumentará, ya que deberán demostrar que el compromiso con estos lineamientos no es solo una mera formalidad, sino un cambio real en la política mexicana. La pregunta que queda en el aire es cómo estos principios se concretarán en acciones efectivas que resuenen con la población y que, sobre todo, devuelvan la confianza en el sistema político.
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