La migración forzada de millones de niñas, niños y adolescentes se ha convertido en una realidad preocupante, impulsada principalmente por la violencia. Un estudio revelador destaca que estos jóvenes, al cruzar México, se enfrentan a una serie de nuevos peligros que van desde la explotación hasta la separación familiar, sumándose a la ya crítica incertidumbre sobre su futuro.
El informe, titulado “Niñez no acompañada: riesgos y violencias en la ruta migratoria por México”, revela que más del 34% de los menores encuestados migraron con la esperanza de reunirse con familiares. Un alarmante 21.3% huyó por amenazas a su integridad, mientras que otro 12.3% lo hizo por violencia directa, como conflictos armados o maltratos.
Casos específicos en Tijuana muestran que un 40% de los niños migrantes se han ido en busca de escapar de situaciones amenazantes, un patrón que se repite con ligeras variaciones en Reynosa y Ciudad Juárez. Aunque muchos inician su travesía acompañados, el estudio resalta que una gran parte termina el recorrido en solitario, debido a deportaciones o separaciones familiares. En Ciudad Juárez, más del 40% de quienes comenzaron en compañía acabaron solos.
La precariedad económica y la violencia también marcan el contexto de estos menores. En Reynosa, el 65% de los niños viven en hogares reducidos, y el 92% reside solo con uno de sus padres. En Tijuana, aunque la mitad de los encuestados vive con ambos padres, uno de cada cinco ha perdido a uno de ellos. En Ciudad Juárez, un 20% habita en casas con más de nueve personas.
Preocupantemente, muchos de estos menores ya se ven obligados a trabajar antes de migrar; en Ciudad Juárez, el 55% de los niños desempeñaba alguna labor. La educación, un derecho fundamental, se interrumpe de manera drástica en el trayecto migratorio. Factores como políticas migratorias restrictivas, inseguridad y discriminación contribuyen al abandono escolar. En Reynosa, antes de la migración, solo un 3.2% de los niños no asistía a la escuela, pero en el proceso, un alarmante 58% abandona los estudios.
Frente a esta situación, se hace un llamado a los gobiernos y actores humanitarios para que actúen con urgencia. Es crucial garantizar refugios seguros, acceso a educación y atención psicológica para la niñez migrante, centrándose especialmente en las niñas. La realidad de la migración infantil en México demanda atención y acción inmediata dada la complejidad de su contexto.
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