La falta de partituras de Julián Carrillo, uno de los compositores más innovadores de México, representa el principal impedimento para que su obra sea valorada en su justa medida. Así lo ha expresado Víctor Barrera, director del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical (Cenidim) Carlos Chávez. Aunque Carrillo, nacido en Ahualulco, San Luis Potosí, en 1875 y fallecido en 1965, no es totalmente desconocido en el país, su reconocimiento está lejos de ser el adecuado.
Con motivo del sesquicentenario de su nacimiento, el Cenidim ha organizado una serie de homenajes para celebrar su legado. Barrera subraya que la conmemoración debe ser el punto de partida para redescubrir a Carrillo a través de la edición y la interpretación de su música. Este homenaje incluye una mesa redonda y un concierto en el prestigioso Palacio de Bellas Artes, donde se discutirán su dualidad como científico y músico, así como su impacto en la fusión de ciencia y arte.
Una de las actividades centrales será la presentación preliminar de su Sinfonía No. 1, un logro resultado de la colaboración entre el Cenidim y la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). Esta obra, escrita mientras Carrillo estudiaba en el Conservatorio de Leipzig entre los años 1900 y 1902, es considerada una de las primeras composiciones de un mexicano en el extranjero y refleja la fusión de estilos que caracterizan su música.
Barrera menciona que, si bien se han hecho algunos esfuerzos por rescatar su obra, la falta de disponibilidad de las partituras ha limitado su difusión. En sus propias palabras: “No creo que haya alguna animadversión hacia él. Como dice el refrán: ‘Nadie ama lo que no conoce’. Si no hay materiales, ¿cómo lo van a tocar?”. Para él, asegurar que las obras de Carrillo sean accesibles para orquestas, músicos y estudiantes es fundamental para su valoración.
A pesar del reconocimiento que Carrillo ha tenido en la escena musical internacional, su figura sigue eclipsada. Barrera apunta que, además de su innovador Sonido 13, una teoría basada en microtonos, su labor como violinista también fue notable; ganó un concurso internacional en 1904 y fue invitado por Claude Debussy a presidir un congreso de teoría musical en 1911.
La dedicación del Cenidim y otras entidades culturales hacia la obra de Carrillo es una forma de saldar una deuda histórica con un compositor reconocido como pionero en su campo. La existencia de estos homenajes y la próxima disponibilidad de sus partituras podrían representar un renacer para su música, tanto en México como en el resto del mundo.
Esta información refleja la situación hasta el 2025-05-09, y se espera que los esfuerzos por resaltar la obra de Julián Carrillo continúen evolucionando y ganando reconocimiento en los años venideros.
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