Miles de personas se congregaron el pasado sábado en Varsovia, la capital de Polonia, para manifestarse “contra la inmigración ilegal” y en oposición al gobierno proeuropeo liderado por Donald Tusk, a solo ocho días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales. La jornada fue convocada por diversas organizaciones nacionalistas, cuyos miembros portaban banderas nacionales blancas y rojas, mientras gritaban consignas como “esto es Polonia” y “no a la inmigración”.
El tema de la inmigración ha cobrado especial relevancia en la campaña electoral, en un país que acoge aproximadamente a un millón de refugiados ucranianos y que enfrenta lo que las autoridades polacas denominan una “oleada migratoria” orquestada por Minsk y Moscú. La retórica anti-inmigrante por parte de la oposición nacionalista ha crecido, acusando al gobierno de Tusk de haber cedido ante Alemania, permitiendo lo que consideran una posible “inundación” de migrantes en Polonia.
Los manifestantes, que marcharon hacia la sede del gobierno en el corazón de Varsovia, también mostraron su apoyo a Karol Nawrocki, un candidato conservador a la presidencia respaldado por el partido opositor Derecho y Justicia (PiS). Nawrocki, de 42 años, se encuentra en segundo lugar en las encuestas, con un 25% de las intenciones de voto, detrás del favorito, Rafal Trzaskowski, candidato de la Coalición Cívica (KO) y actual primer ministro.
Durante la manifestación, algunos asistentes expresaron sus preocupaciones sobre la seguridad nacional. Boguslaw Uchmanowicz, un agricultor de 66 años, afirmó que “Polonia debe defenderse contra la inmigración ilegal”, sugiriendo que los migrantes deberían quedarse en sus países de origen. Waclawa Kur, una jubilada de 72 años, subrayó que los migrantes representan una amenaza para la seguridad de los polacos, añadiendo que luchan por un futuro seguro para sus hijos.
Se observa que, a medida que se acercan las elecciones, la polarización en torno a la inmigración se intensifica, lo que podría hacer inevitable una segunda vuelta electoral, programada para el 1 de junio, para elegir al sucesor del actual presidente conservador, Andrzej Duda, cuyo mandato está por concluir. La situación actual refleja no solo las tensiones locales sobre la política migratoria, sino también el contexto más amplio de la política europea y sus repercusiones en la sociedad polaca.
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