Los viajeros que utilizan el aeropuerto internacional Newark Liberty de Nueva Jersey están experimentando una creciente inquietud debido a recientes problemas de comunicación en el tráfico aéreo. Este importante hub, que recibió cerca de 49 millones de pasajeros el año pasado, ha visto interrumpidas las comunicaciones entre controladores aéreos y pilotos en dos ocasiones en las últimas semanas, lo que ha generado mucha preocupación entre quienes vuelan desde y hacia este aeropuerto.
La situación ha empeorado por las obras en las pistas y la escasez de personal en la torre de control, lo que ha llevado a un aumento significativo en los retrasos y cancelaciones. Desde el 1 de mayo, un promedio de 49 vuelos diarios han sido cancelados, en comparación con solo cuatro a principios de abril. Asimismo, la puntualidad de las salidas ha caído al 63%, mucho menos de lo aceptable en la industria, que es alrededor del 80%.
Un incidente reciente, que ocurrió alrededor de las 4:00 de la mañana hora local, fue particularmente alarmante. En esta ocasión, una instalación que supervisa el tráfico aéreo experimentó un corte de comunicación de 90 segundos, repitiendo un problema similar que ya había tenido lugar el 28 de abril. Este tipo de fallos ha llevado a muchos viajeros, como Mikhail Liverpool, residente en Nueva Jersey, a cuestionar la seguridad de volar desde Newark. Liverpool, cuyo vuelo a Georgia se retrasó cuatro horas, expresó su preocupación al señalar que la falta de solución al problema en la primera instancia es alarmante.
Otros pasajeros también han tomado decisiones cautelosas. Mark Nelson, un ingeniero de sistemas, ha optado por evitar Newark debido a los recientes incidentes. “Si la FAA dice que es seguro, no le creas”, comentó, reflejando la desconfianza generalizada.
La FAA tiene programada una reunión con las aerolíneas más importantes, entre ellas United Airlines, que es la mayor operación en Newark, para discutir la posibilidad de recortes temporales de vuelos ante la creciente crisis. Hasta ahora, United ha recortado cerca del 10% de sus operaciones diarias en Newark y ha optado por renunciar a las tasas de cambio y diferencias de tarifa para los clientes afectados.
Cabe señalar que la FAA había transferido previamente el control del espacio aéreo de Newark a Filadelfia como respuesta a la falta de personal y congestión del tráfico en la región de Nueva York. Con estos problemas en aumento, queda por ver cómo se manejará la situación para garantizar la seguridad y satisfacción de los pasajeros en este vital aeropuerto.
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