El Partido Republicano de la Cámara de Representantes en Estados Unidos está considerando una propuesta que podría impactar significativamente a las comunidades de origen mexicano. La iniciativa consiste en implementar un impuesto del 5% sobre las remesas enviadas desde EE. UU. a México. Esta propuesta se presentará durante una sesión programada para esta semana, en el marco de un paquete fiscal más amplio.
Expertos en finanzas, como la directora de análisis económico de Banco Base, Gabriela Siller, sugieren que, si la propuesta avanza, podría haber un incremento inmediato en las remesas, ya que muchos connacionales intentarían eludir el nuevo impuesto. Sin embargo, a largo plazo, se proyecta que los envíos podrían disminuir en aproximadamente 3,200 millones de dólares anuales.
Para poner en perspectiva el impacto que esto tendría, en los primeros cuatro meses del año, las remesas enviadas a México alcanzaron los 14,269 millones de dólares, un incremento del 1.3% comparado con el mismo periodo del año anterior. Solo en abril, los trabajadores mexicanos en EE. UU. enviaron 5,150 millones de dólares, con un promedio que rondó los 383 dólares por envío.
No es la primera vez que se considera un impuesto sobre remesas. Desde diciembre del año pasado, el vicepresidente J.D. Vance había propuesto una tasa del 10%, argumentando que los fondos recaudados se destinarían a financiar las operaciones de patrullaje en la frontera con México. Este enfoque se basa en un impuesto de 1% implementado en Oklahoma, que desde 2009 cobra un gravamen sobre cada 500 dólares enviados. Es interesante notar que en el primer trimestre de este año, Oklahoma representó un modesto 0.8% de las remesas totales a México, en comparación con California, que envió 4,400 millones de dólares.
Esta tendencia ha sido observada en administraciones anteriores. Durante el mandato de Donald Trump, se intentó establecer un impuesto del 6% sobre las remesas para financiar la construcción de un muro en la frontera. Investigaciones del Cato Institute indicaron que para obtener ingresos significativos, el flujo de remesas tendría que mantenerse constante durante varios años.
A su vez, el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) anticipó una caída en las remesas este año, debido a las deportaciones de inmigrantes. De confirmarse, esto marcaría el fin de 11 años consecutivos de crecimiento en este flujo, que comenzó en 2014. El CEMLA busca mejorar la información relacionada con las remesas, esencial para el análisis de los bancos centrales en la región.
El contexto de estas propuestas y su posible impacto en las comunidades migrantes y económicas de ambos países es un tema fundamental que merece una atención minuciosa, dado su potencial efecto en la estabilidad financiera de muchas familias mexicanas.
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