La multinacional española Telefónica ha dado un paso significativo en su estrategia de reestructuración, al contratar al banco estadounidense Citi como asesor para la venta de su operación en Chile. Esta acción forma parte de un proceso más amplio en el que la empresa se aleja paulatinamente de sus actividades en América Latina, concentrándose en mercados donde espera obtener mayores rendimientos.
Informes recientes indican que Telefónica ha estado desinvirtiendo en varios países latinoamericanos de habla hispana, priorizando su presencia en mercados clave como España, Brasil, Reino Unido y Alemania. Tras la junta de accionistas reciente, donde el nuevo presidente de la compañía, Marc Murtra, enfatizó que la orientación de la empresa es “Europa, Europa, Europa”, queda claro que la compañía busca optimizar sus recursos y concentrarse donde puede generar un valor significativo.
Las decisiones de Telefónica no han estado exentas de conflictos. Por ejemplo, su anuncio de venta de la operación en Perú se realizó a un precio que apenas representa una fracción del costo de adquisición hace 30 años, lo que ha suscitado la oposición de bonistas preocupados por la protección de su inversión. Asimismo, la compañía ha enfrentado complicaciones regulatorias y financieras en Perú, donde la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (Sunat) le ha impuesto embargos por deudas tributarias considerables.
Telefónica también avanza en sus procesos de desinversión en Colombia, donde ha transferido su negocio a Millicom, y se encuentra en la etapa de salir de Uruguay. Adicionalmente, está lidiando con obstáculos en Argentina, donde el gobierno ha suspendido la venta de su filial a la firma local Telecom, complicando aún más su búsqueda de reestructuración.
La combinación de estas ventas y la reorientación hacia mercados más estables sugiere un período de grandes cambios para Telefónica, que, aunque prevé pérdidas de capital con estas transacciones, continúa adelante en su búsqueda de una mayor eficiencia y rentabilidad. Esta serie de decisiones estratégicas se inscriben en el contexto más amplio de los desafíos que las empresas de telecomunicaciones enfrentan en un mercado global en constante evolución.
Es importante señalar que esta información refleja el estado de la situación hasta el 12 de mayo de 2025, y podría haber evolucionado desde entonces en un contexto tan dinámico como el de la industria de telecomunicaciones.
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