Petróleos Mexicanos (Pemex) ha confirmado la venta de inversiones en bonos por parte del Fondo Global de Pensiones del Gobierno de Noruega. Este hecho se produce en el contexto de alegaciones de corrupción que involucran a la petrolera estatal durante el periodo comprendido entre 2004 y 2023, según un informe de la agencia Reuters.
En un comunicado, Pemex precisó que la desinversión, que abarca menos del 7% de la inversión máxima del fondo noruego, fue finalizada el pasado domingo y es parte de un proceso que se inició en 2014. Este proceso ha estado motivado por diversas razones, incluyendo presuntos actos de corrupción detectados en la administración de Emilio Lozoya Austin durante el mandato de Enrique Peña Nieto.
La empresa señaló que el fondo noruego ha reducido su inversión en Pemex a lo largo de los años, motivado por el deterioro en la calificación crediticia de la empresa y nuevos criterios de la agenda Ambiental, Social y de Gobernanza (ASG). En 2014, las inversiones del fondo noruego en Pemex alcanzaban alrededor de 600 millones de dólares, y se espera que para finales de 2024 dicha cifra se reduzca a solo 40 millones de dólares.
Históricamente, el fondo noruego ha variado su exposición a Pemex desde 2003, llegando incluso a suspender totalmente sus inversiones entre 2007 y 2010. En los últimos cinco años, el monto de la inversión se mantuvo por debajo de los 150 millones de dólares. Aunque el fondo reconoció que Pemex cuenta con un sistema anticorrupción que cumple con directrices internacionales, expresó su preocupación por la falta de información suficiente, especialmente sobre incidentes reportados en 2017.
A pesar de atender las solicitudes de información del fondo, Pemex ha visto cómo su Consejo de Ética mantuvo la recomendación de retirar las inversiones. Esta decisión se enmarca en un contexto en el que el fondo soberano de Noruega ha manifestado que las investigaciones sugieren que Pemex está vinculado a múltiples acusaciones de corrupción, involucrando a numerosos empleados y altos directivos.
Entre las acusaciones más destacadas está la de Emilio Lozoya Austin, quien en 2012 supuestamente recibió un soborno de 3.4 millones de dólares por parte de Alonso Ancira Elizondo, expropietario de Altos Hornos de México. Esta situación llevó a que Pemex, bajo la dirección de Lozoya, pagara 275 millones de dólares por una planta sobrevalorada, que estaba valorada en 58 millones según avalúos.
Lozoya se encuentra actualmente en libertad condicional y enfrenta un proceso penal en relación con su papel en el caso Odebrecht, entre otros. Las restricciones que enfrenta incluyen el uso de un brazalete electrónico y la prohibición de salir de la Ciudad de México.
Mientras tanto, Pemex, en colaboración con las secretarías de Energía y de Hacienda y Crédito Público, está revisando su estrategia financiera con el objetivo de mejorar su situación económica y reforzar su posición como socio comercial confiable.
La situación financiera de Pemex queda así marcada por la incómoda realidad de las investigaciones de corrupción y las decisiones de inversión de fondos internacionales, una narrativa que continúa desarrollándose mientras la empresa busca estabilizarse en un entorno cada vez más complejo.
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