Una nueva crisis se desató el pasado domingo en el aeropuerto parisino de Orly, donde una avería en la torre de control provocó la cancelación de aproximadamente 130 vuelos, afectando a miles de pasajeros que buscaban alternativas para sus trayectos. Aéroports de Paris, la entidad responsable de la gestión del segundo aeropuerto más concurrido de la capital francesa, confirmó que alrededor del 40% de las salidas y llegadas del día se vieron comprometidas.
La Dirección General de Aviación Civil (DGAC) atribuyó el caos a un fallo en los sistemas de control aéreo, comenzando a inicios de la tarde. Este colapso resultó en una significativa reducción de vuelos entre las 16:00 y las 23:30 horas locales, causando frustración y ansiedad entre los viajeros. Según fuentes de la aviación, el problema estuvo relacionado con los radares, lo que intensificó la confusión en el aeropuerto.
Las largas filas de pasajeros se extendían hasta las zonas de facturación, donde muchos intentaban reprogramar sus viajes. En medio de la incertidumbre, una madre buscaba con ansiedad un asiento para su hijo y su madre, de 86 años, quienes debían volar a Marruecos para asistir a un funeral.
A medida que la situación se agravaba, la DGAC solicitó a las aerolíneas que cancelaran un 15% de sus vuelos programados para el lunes, ya que el problema no se había solucionado. En el último año, Orly recibió alrededor de 33 millones de pasajeros, una cifra que resalta su importancia en la red de transporte aéreo de París, aunque aún está a la mitad de la capacidad de su predecesor, el aeropuerto Charles de Gaulle.
Este incidente es un recordatorio de la vulnerabilidad de la infraestructura aeroportuaria ante fallos técnicos, que pueden generar disturbios significativos en la experiencia de los viajeros. Durante las últimas horas, los pasajeros no solo enfrentaron la situación de sus vuelos, sino también la necesidad de comunicarse con seres queridos en medio del caos. Los ecos de la frustración y la desesperación resonaban en los pasillos del aeropuerto, mientras los afectados buscaban respuestas y soluciones rápidas a su infortunio.
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