Parece que Fernando Alonso estaba a punto de disfrutar de un fin de semana de tranquilidad en el GP de Emilia Romaña, destacando con su AMR25 recién mejorado. La escudería Aston Martin había implementado una serie de mejoras que, junto a su sólido quinto puesto en la clasificación, hacían presagiar que el piloto ovetense podría sumar sus primeros puntos de la temporada. Sin embargo, el destino tendría otros planes para él y para el equipo.
Aston Martin, tras un inicio de temporada complicado donde el AMR25 se posicionaba como el segundo peor coche en la parrilla, había dado un paso significativo con sus recientes actualizaciones. Alonso y su compañero Stroll mostraron en clasificación que la mejora no era exclusiva del talento del asturiano, sino también del rendimiento del coche.
Pese a estas optimistas expectativas, el día de la carrera se tornó desafiante. El equipo tomó la decisión estratégica de clasificar con neumáticos medios, conscientes de la alta degradación que presentaban los blandos. Sin embargo, esta decisión se tradujo en un problema para la carrera: Aston Martin no contaba con neumáticos medios nuevos disponibles. Esto generó una incertidumbre sobre si debían optar por una o dos paradas durante la carrera, lo que se tornó en un dilema.
Las primeras paradas de Alonso y Stroll fueron rápidas, pero pronto se vieron peleando en desventaja. La llegada de un Virtual Safety Car ofrecía a muchos otros pilotos la oportunidad de entrar en boxes con menos pérdida de tiempo, mientras que Aston Martin optó por mantener a sus pilotos en pista, convirtiéndose, desafortunadamente, en los coches más lentos en ese momento.
Un segundo coche de seguridad recompuso un poco las cosas, permitiendo a Alonso cambiar a neumáticos nuevos y demostrar el potencial del AMR25. A pesar de adelantar a tres coches, terminó en un decepcionante undécimo puesto. Desde la radio del equipo, Alonso expresó su incredulidad ante la situación, pidiendo, entre otras cosas, que le permitiesen entrar en boxes.
Al final de la carrera, se hizo eco de una de sus lamentaciones: “Soy el piloto de Fórmula 1 con más mala suerte”. Con claro descontento, al confirmar su puesto, Alonso reflejó la frustración de una carrera que podría haber sido muy diferente. “Es increíble, de 100 carreras, solo una de 99 era suficiente, y salió la única entre 100…”, expresó al concluir su participación.
Este episodio subraya las complejidades y desafíos que enfrenta un equipo y sus pilotos a lo largo de una temporada de Fórmula 1, donde incluso las mejores intenciones pueden ser frustradas por circunstancias inesperadas. Sin lugar a dudas, el futuro de Alonso y Aston Martin se presenta lleno de dificultades, pero también de oportunidades que esperan ser aprovechadas.
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