Las empresas que lideran en el ámbito global han comenzado a integrar la inteligencia artificial en sus estrategias para lograr diversos objetivos. Entre estos se incluyen la personalización de la experiencia del cliente, la automatización de procesos internos, la ejecución de análisis predictivos, y la optimización de campañas publicitarias. Asimismo, utilizan esta tecnología para fortalecer la detección de fraudes, perfeccionar la cadena de suministro y analizar información financiera que respalde decisiones estratégicas.
En el marco de este panorama tecnológico, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México presentó el 6 de mayo los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Disponibilidad y el Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH). Los resultados revelan desafíos preocupantes en el ámbito de la alfabetización digital. Por ejemplo, un 17 % de la población mexicana no utiliza Internet, y entre este grupo, cerca del 10 % carece de conocimientos básicos para su uso. Esta situación pone de relieve que tener acceso a Internet no garantiza la capacidad para emplearlo efectivamente, evidenciando la necesidad de implementar programas de capacitación que fortalezcan las habilidades digitales.
La encuesta también indicó que, pese a que los teléfonos inteligentes son la principal vía de acceso a Internet, solo el 36 % de la población utiliza computadoras. Este hecho limita la capacidad de llevar a cabo tareas más complejas y productivas. Además, la conectividad se utiliza mayormente para actividades básicas, como enviar mensajes y acceder a redes sociales; solo el 35.8 % de los usuarios hace uso de servicios digitales más avanzados. Este patrón sugiere que, a pesar de contar con Internet, la falta de formación adecuada y la desconfianza hacia el entorno digital impiden aprovechar su potencial al máximo.
Las diferencias regionales y por edad también son notables. En las zonas urbanas, se observa un mayor dominio de las tecnologías, mientras que en las áreas rurales y entre los adultos mayores persiste un rezago en el desarrollo de habilidades digitales. Estas desigualdades exigen la implementación de estrategias diferenciadas que tomen en consideración las necesidades específicas de cada grupo y región.
Entre los usos más comunes de la inteligencia artificial, destacan los que se orientan a obtener apoyo emocional, la organización de rutinas diarias, y actividades de entretenimiento. En menor medida, esta tecnología se utiliza para fomentar la creatividad y la generación de ideas, aspectos que se relacionan directamente con mejoras en la productividad y el desarrollo de nuevas competencias.
Además, el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030 del Gobierno Mexicano incluye la palabra “inteligencia” en 13 ocasiones dentro de sus 213 páginas. De estas menciones, 11 se vinculan con estrategias de seguridad pública, una con temas fiscales y solo una hace referencia explícita a la inteligencia artificial y la innovación. Sorprendentemente, no se abordan iniciativas educativas, políticas económicas modernas, ni mecanismos para combatir la corrupción en el servicio público o mejorar la eficiencia.
Igualmente, otros documentos rectores como el Plan México carecen de referencias que promuevan el uso de la inteligencia artificial para potenciar la productividad y fortalecer las capacidades tanto de los ciudadanos como de las empresas mexicanas. Se pueden encontrar esfuerzos aislados con avances inciertos, pero escasos se relacionan con políticas educativas o económicas; muchos se centran en la regulación de plataformas y operaciones empresariales, lo que podría tener efectos adversos en la sociedad y en los mercados.
El ciclo actual recuerda al Mito de Sísifo: tras un arduo esfuerzo para empujar una pesada roca hacia la cima, esta comienza nuevamente a rodar ladera abajo. Esta metáfora se puede aplicar a la industrialización del siglo pasado, a las estrategias de globalización de los años ochenta y al auge de las empresas punto com de hace dos décadas. Hoy, la inteligencia artificial presenta un reto similar, puesto que aún no contamos con una estrategia efectiva que cierre la brecha digital, necesaria para generar bienestar social y un crecimiento económico sostenido.
Esta información está basada en datos de publicación original del 21 de mayo de 2025 y refleja la situación de aquel momento, lo cual se debe tener en cuenta al considerar el desarrollo de la digitalización y la inteligencia artificial en la actualidad.
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