El Consejo Alemán de Expertos Económicos ha realizado un ajuste significativo en sus previsiones para la economía de Alemania, que se espera que se estanque este año, enfrentando lo que han descrito como una “pronunciada fase de debilidad”. En informes previos, publicados en noviembre, se estimaba un crecimiento de 0.4% para este año, cifra que ya no es viable ante el deterioro económico actual.
Alemania, a diferencia de otros países del G7, ha sido la única de las economías avanzadas que no ha mostrado crecimiento en los últimos dos años, lo que ha sido atribuido a restricciones fiscales y a una recesión en su sector industrial. Esta situación ha tenido un impacto negativo en el mercado laboral; Veronika Grimm, miembro del Consejo, destacó que la economía sigue enfrentando efectos adversos que amenazan la estabilidad del empleo. Actualmente, el número de desempleados en el país se acerca por primera vez en una década a la alarmante cifra de tres millones.
Los nuevos aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se prevé que afecten gravemente a la economía alemana, conocida por su enfoque exportador. Monika Schnitzer, presidenta del Consejo, advirtió que la economía alemana se verá influenciada significativamente por dos factores cruciales en el corto plazo: la política arancelaria estadounidense y un nuevo paquete fiscal, al considerarse a Estados Unidos como el mayor socio comercial del país en 2024, con un volumen de comercio de bienes que asciende a 253,000 millones de euros.
En un contexto de necesidad de revitalización económica, el nuevo gobierno alemán se enfrenta al desafío de manejar un masivo paquete de gasto público denominado “bazuca”. Expertos han indicado que este gasto debe ser cuidadosamente canalizado para que realmente contribuya al crecimiento sostenible; de otro modo, podría ser un esfuerzo destinado al fracaso. Friedrich Merz, recién nombrado canciller, ya ha solicitado a los parlamentarios su apoyo en la creación de un fondo para mejorar la infraestructura y ablandar las rígidas normas de deuda, con la intención de facilitar gastos adicionales en defensa.
El Consejo de Expertos Económicos ha calculado que este gasto público adicional podría generar hasta cinco puntos porcentuales adicionales de crecimiento del PIB hacia 2029, aunque no se descarta que no tenga un efecto significativo. De este modo, la economía alemana atraviesa un momento crítico, marcado por presiones internas y externas que requerirán medidas decisivas y prudentes para reencaminar su trayectoria hacia un crecimiento sólido y sostenido.
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