Mientras los campos argentinos se recuperan de las recientes tormentas que afectaron fuertemente las plantaciones de soya, el maíz tardío comienza a destacar en el mercado local. Según el último reporte de la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR), el trigo también se perfila para tener la mejor campaña en 15 años.
Para el ciclo agrícola 2025/26, el trigo está en camino de alcanzar una oferta total histórica, apoyado por condiciones climáticas favorables y un incremento potencial en el área sembrada, junto con elevados stocks iniciales. El informe revela que se anticipa un aporte económico de aproximadamente 3,600 millones de dólares, lo que representa un incremento del 26% en comparación con la campaña anterior. Las exportaciones se proyectan en 3,404 millones de dólares, con un aporte a la recaudación que se elevaría a 937 millones de dólares.
Sin embargo, la soya enfrenta retos significativos. Las lluvias recientes han comprometido la calidad de las porciones aún no cosechadas, lo que ha mantenido las cotizaciones en Chicago en un punto de atención, debido al temor por una posible disminución en la oferta. Por su parte, el mercado local de maíz se beneficia del adelanto en los negocios con entregas a partir de junio, en anticipación del inminente ingreso del grano tardío y la reactivación de las retenciones plenas en julio.
La extensión de la reducción de los derechos de exportación (DEX) hasta el 31 de marzo de 2026 tiene un impacto directo en el trigo y la cebada, que mantendrán un impuesto del 9.5% en lugar del 12%. Esta política no solo mejora la rentabilidad para los productores, sino que también amplía el margen para la inversión en tecnología e insumos, justo en el momento previo a la siembra que está por comenzar.
En una visión más amplia, el contexto local presenta una oferta de trigo abundante. La Guía Estratégica para el Agro (GEA) ha ajustado al alza su pronóstico de producción para la campaña 2024/25, estableciéndolo en 20.1 millones de toneladas sobre una superficie sembrada de 6.9 millones de hectáreas. Este desempeño productivo, sumado a los holgados stocks iniciales y una demanda externa débil, ha llevado a las cotizaciones a registrar mínimos de cinco años en Chicago. A nivel mundial, esta situación de baja demanda no es exclusiva de Argentina.
Las proyecciones de producción indican un aumento en la superficie sembrada que podría alcanzar las 7.2 millones de hectáreas, marcando la cifra más alta en 15 años. Solo considerando rendimientos matemáticos normales, se estima que la producción podría escalar a 21.2 millones de toneladas, posicionándose como la segunda mayor cosecha en la historia agrícola del país.
Finalmente, se prevé que el volumen total de producción de granos alcance este año los 135.7 millones de toneladas, generando ingresos de 31,600 millones de dólares en 2025. Esta cifra representa un 2% más en comparación con el año anterior, colocando la producción en la senda de convertirse en el segundo mejor registro de toda la historia, solo superado por el ciclo 2018/19.
La información proporcionada se basa en datos disponibles hasta el 26 de mayo de 2025, y refleja un panorama en constante evolución en el sector agrícola argentino.
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