La situación actual de la industria de refinación de Petróleos Mexicanos (Pemex) refleja un panorama complejo y lleno de retos. A pesar de la inauguración de la refinería Olmeca en Paraíso, Tabasco, que comenzó operaciones casi dos años después de lo previsto, la producción de crudo en las siete refinerías del país ha mostrado una caída. Entre enero y abril, la actividad de refinación se contrajo un 4.3%, descendiendo a un promedio de 933,432 barriles diarios.
Cinco de las refinerías experimentaron caídas significativas en su capacidad productiva. Minatitlán lideró la lista con una disminución del 32%, seguido por Madero con un 19.8%, y Salamanca, Cadereyta y Tula, que también mostraron descensos, aunque menores. Por el contrario, Salina Cruz, la más productiva en el país, alcanzó un incremento del 5.3%, alcanzando los 208,192 barriles diarios. La Olmeca, hasta ahora, ha procesado un promedio de 48,454 barriles diarios, datos que todavía están lejos de alcanzar las proyecciones establecidas por la gestión anterior.
En términos de objetivos, exdirector Octavio Romero Oropeza había proyectado que para la primera mitad de 2025, el procesamiento en las seis refinerías debería haber alcanzado 1,143,000 barriles diarios, más otros 340,000 barriles de Olmeca, lo que debe parecer cada vez más distante, dado que los niveles actuales están un 37% por debajo de lo estimado.
Del mismo modo, la producción de petrolíferos también ha decaído, con una caída del 6.3% en abril, reduciendo la producción a 935,000 barriles diarios. Aunque los combustibles destilados (gasolina, diésel y turbosina) mantuvieron una ligera disminución del 0.8%, representan el 58% de la producción total. Las nuevas metas se han recalibrado, buscando elevar en un 30% la producción de destilados hacia 2030, proyectándose alcanzar más de 700,000 barriles diarios.
La inversión en el sector, que alcanzó casi 75,000 millones de pesos entre 2019 y 2024 para rehabilitar las refinerías existentes y cerca de 20,000 millones de dólares para la Olmeca, aún no muestra resultados tangibles. La falta de producción se subraya en el contexto de la empresa, que enfrenta problemas de liquidez y retrasos en el cumplimiento de pagos a proveedores.
A pesar de un leve repunte en el bombeo de hidrocarburos líquidos en abril, que aumentó un 1.3% hasta alcanzar un millón 627,000 barriles diarios, la producción de petróleo crudo cayó un 8.8% en términos interanuales. De los 12 activos petroleros de Pemex, solo nueve mostraron repuntes, lo que resalta las dificultades que enfrenta la compañía para elevar sus niveles de producción y cumplir con sus metas de explotación.
A medida que Pemex avanza hacia el futuro, la pregunta sobre su capacidad para capitalizar inversiones históricas sigue en el aire, mientras que el contexto global y la presión interna continúan planteando desafíos significativos para la empresa pública.
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