Los gobiernos de México y Estados Unidos han llegado a un acuerdo que promete reanudar las exportaciones de ganado mexicano hacia el país vecino, tras una interrupción de más de dos semanas. Este parón se implementó con la finalidad de frenar la propagación del gusano barrenador, una plaga que ha representado un reto significativo para la ganadería en la región.
A inicios de mayo de 2025, Estados Unidos puso freno a las importaciones de ganado vacuno, caballos y bisontes vivos provenientes de México, debido a la detección de esta plaga, conocida por introducirse en heridas de animales y provocar su muerte en un breve lapso. La situación es delicada, dado que el gusano barrenador está erradicado en el territorio estadounidense desde 1966, pero el Departamento de Agricultura de ese país ha emitido alertas sobre el riesgo de una posible reintroducción.
La Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural de México (Sader) ha destacado que, tras una reunión con su contraparte estadounidense, se ha manifestado el interés en que expertos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) realicen una visita a México. El objetivo de esta misión es comprobar de manera directa la efectividad de la campaña contra el gusano barrenador del ganado, que ha mostrado resultados prometedores. El secretario de Agricultura mexicano, Julio Berdegué, informó que las cifras de nuevos casos semanales del gusano alcanzaron un pico a mediados de abril, pero desde entonces han mostrado una notable disminución del 51.8%, evidenciando la eficacia de las medidas implementadas.
Más allá de las acciones ya adoptadas, se ha previsto la instalación de una nueva planta de producción de moscas estériles para combatir al gusano barrenador en Chiapas, propuesta que había sido planteada por México desde el inicio de la emergencia en noviembre de 2024.
Con estos avances y el estricto seguimiento de las medidas, el Gobierno de México confía en la pronta reanudación de las exportaciones de ganado. La coordinación entre ambos países no solo es una respuesta a un problema sanitario, sino también un paso crucial para restablecer los lazos comerciales entre México y Estados Unidos, beneficiando a los ganaderos y la economía en general.
Este escenario resalta la importancia de la cooperación internacional en la lucha contra plagas que amenazan la seguridad alimentaria y económica de las naciones. Confiamos en que estos esfuerzos conjuntos fortalezcan la salud de los rebaños y la competitividad del sector ganadero en ambos lados de la frontera.
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