En 2025, México enfrenta un desafío ambiental significativo, emitiendo anualmente cerca de 784 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂). Este volumen lo sitúa entre las 15 naciones con mayores emisiones globales, aunque representa solamente el 1.5% del total mundial. Comparativamente, países como China y Estados Unidos son responsables de proporciones mucho más altas, alcanzando el 32% y el 13%, respectivamente.
A pesar de que las emisiones del país están aproximadamente 12 puntos porcentuales por debajo de lo anticipado para 2025, lo que sugiere avances en las políticas de mitigación implementadas durante la última década, la administración actual se ha comprometido a reducir en un 35% los gases de efecto invernadero para el año 2030. Este objetivo incluye una reducción estimada de 140 millones de toneladas de CO₂ al año.
Para lograr esta ambiciosa meta, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), liderada por Alicia Bárcena Ibarra, presentó recientemente la actualización de la Estrategia Nacional de Cambio Climático (ENCC). Este plan establece cinco ejes fundamentales que abarcan: el fortalecimiento de comunidades, la seguridad alimentaria, la adaptación de ecosistemas, la gestión de recursos hídricos y la atención de infraestructura estratégica.
Las 35 líneas de acción derivadas de estos ejes requieren colaboración entre el gobierno, la iniciativa privada y la sociedad civil. Además, la iniciativa involucra a tres dependencias federales: la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, la Secretaría de la Defensa Nacional, y la Secretaría de la Mujer.
En la presentación de esta estrategia, destacaron figuras como el embajador de Dinamarca en México, Kim Højlund Christensen, un defensor del liderazgo mexicano en la lucha contra el cambio climático. La actualización de la ENCC se produce en un contexto crítico, en el que se espera que todas las partes del Acuerdo de París presenten sus nuevas contribuciones para limitar el calentamiento global a 1.5°C.
Bárcena enfatizó la necesidad de una acción inmediata y coordinada frente al cambio climático, afirmando que, a pesar de las adversidades globales, ningún país podrá detener la inevitable transición ecológica. En esta línea, el secretario ejecutivo de la ONU sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, subrayó que el crecimiento del mercado de energías renovables representa una oportunidad significativa para el país, que posee abundantes recursos renovables y una fuerza laboral dinámica.
Las palabras de Bárcena resaltan que la acción climática es “ineludible e impostergable”, subrayando la importancia de atraer inversiones sostenibles que beneficien tanto al entorno como a la economía. En este sentido, el reconocimiento de México como un actor clave en la lucha contra el calentamiento global se consolida, en un momento en que la acción climática no solo es un deber ético, sino también una oportunidad económica.
A medida que las políticas correctas se establezcan y se implemente un plan climático audaz, México podría convertirse no solo en un referente por su compromiso, sino también en un imán para la innovación y la inversión sostenible en el futuro inmediato.
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