La industria de telecomunicaciones en México se enfrenta a un entorno crítico que marcará su trayectoria entre 2025 y 2027. Después de un periodo intensivo de inversión que se extendió de 2020 a 2023, las proyecciones indican una reducción significativa en estos esfuerzos. Este cambio de rumbo se atribuye, en gran parte, a la incertidumbre que rodea a la inminente renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y a la notable concentración de poder regulatorio en la nueva Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT).
Fitch Ratings, la agencia de calificación crediticia, señala que tanto los operadores de telecomunicaciones fijos como móviles en el país están considerando una reestructuración de sus planes de inversión. Este movimiento es en respuesta a la tensión comercial que se anticipa para 2026, en el marco de la renegociación del tratado, lo cual podría debilitar el peso mexicano. Este debilitamiento del peso significaría, a su vez, un incremento en los costos de insumos y una presión adicional sobre el pago de deudas en moneda extranjera por parte de estas empresas.
El contexto económico general plantea un panorama complicado, con proyecciones que oscilan desde un cierre negativo de la economía en 2025 hasta un crecimiento moderado del 0.11%. Estas circumstancias inducen a las empresas a replantear su estrategia de inversión hacia la construcción y mantenimiento de infraestructuras de telecomunicaciones. De acuerdo con Analysys Mason, se estima que los ingresos del sector móvil crecerán apenas un 1% entre 2025 y 2029.
Este fenómeno de desaceleración ya se refleja en los reportes de inversión de las compañías. En el sub-sector fijo, la inversión de los cuatro grandes actores alcanza los 38,349 millones de pesos (aproximadamente 1,892.8 millones de dólares) para el año 2024, lo que representa un incremento marginal del 0.7% respecto a 2023. Además, en el primer trimestre de 2025, las inversiones se redujeron en un 1.51%, con un total de 489 millones de dólares, evidenciando cómo el entorno económico y los cambios en el marco legal afectan la asignación de recursos.
En el ámbito de la política regulatoria, existe un clima de incertidumbre que deriva de la reciente creación de la ATDT, la cual carece de un órgano técnico colegiado encargado de abordar cuestiones controvertidas como la preponderancia, poder sustancial y el manejo de concesiones. A pesar de las promesas en el Senado de que la ATDT tendrá un enfoque renovado, con la modificación de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LMTR), que buscaría ajustar elementos como los precios del espectro, el clima de incertidumbre persiste para los operadores.
Aunque Fitch Ratings observa un panorama aún relativamente estable para las telecomunicaciones en los próximos dos años, esto se sostiene gracias a una creciente penetración de mercado y una inversión moderada de capital. En el segmento fijo, se plantea que el crecimiento está respaldado por una penetración de mercado que aún tiene margen para crecer, así como por la expansión de la red de fibra óptica. Mientras tanto, en el móvil, el movimiento hacia los servicios postpago proporciona cierta protección en un sector dominado aún por el servicio de prepago, que es más vulnerable a ciclos económicos y a la competencia de operadores móviles virtuales.
Los tiempos por venir para la industria de telecomunicaciones mexicana parecen estar definidos por cambios significativos, cautela en la inversión y la continua evolución del marco regulatorio, todo en un contexto de incertidumbre económica.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


