España ha rehusado participar en African Lion 2021, las más importantes maniobras militares celebradas nunca en África, que se desarrollarán del 7 al 18 de junio en Marruecos, Túnez y Senegal. Defensa ha declinado la invitación del Mando de Estados Unidos para África (Africom) alegando razones presupuestarias, pero fuentes gubernamentales admiten que la razón de fondo es que gran parte de estos ejercicios, en los que España ha participado cada año, se desarrollarán por primera vez en el Sáhara Occidental. Enviar soldados españoles allí supondría legitimar la ocupación marroquí de la antigua colonia.
Las Fuerzas Armadas españolas han participado cada año en estos ejercicios (que se suspendieron en 2020 por la pandemia), cuyo objetivo es mejorar la interoperatividad de las tropas occidentales con las africanas en la lucha contra la amenaza yihadista, un asunto de máximo interés para España. Sin embargo, este año Defensa ha declinado la invitación, alegando que los ajustes presupuestarios le obligan a priorizar en qué ejercicios participa. Y ni siquiera ha enviado observadores, como han hecho otros 20 países.
La celebración del African Lion en el Sáhara Occidental supone un paso más en el reconocimiento de su marroquinidad, respaldada el pasado 10 de diciembre por la Administración Trump y no cuestionada hasta ahora por la Administración Biden, aunque forma parte de una estrategia a más largo plazo.
El acuerdo entre Washington y Rabat sirvió de paraguas para un importante paquete de suministros de material militar estadounidense que, según algunos expertos, ronda los 20.000 millones de dólares. Sin ser exhaustiva, la lista de armamento americano vendido en los últimos años a Marruecos incluye 200 carros de combate Abrams, 20 cazas F-16 de última generación (más la modernización de 23 más antiguos), 24 helicópteros de ataque Apache (con opción a 12 más) o cuatro drones MQ-9 Sea Guardian armados.
Lo que se sabe, puntualiza, es que la compra de los F-16 fue cofinanciada por Arabia Saudí, supuestamente en agradecimiento por su participación en la guerra de Yemen, en la que fue derribado un F-16 marroquí. Otras fuentes apuntan como financiador del rearme marroquí a Emiratos Árabes Unidos (EAU), uno de los firmantes árabes —con Bahréin— de los acuerdos de Abraham, a los que se ha sumado el reino alauí con su reconocimiento de Israel.
Además de las compras a EE UU, Marruecos ha seguido equipándose en Francia (que le ha proporcionado sus primeros satélite espía) e incluso en China, donde habría comprado misiles antiaéreos, mientras espera que Washington acepte facilitarle baterías antimisil Patriot.
También Colom, doctor en Seguridad Internacional, cree que “si la brecha [de poder militar entre los dos países] se va reduciendo, puede cambiar el cálculo estratégico; y la estabilidad en el Estrecho, que se basaba precisamente en ese desequilibrio de fuerzas, debilitarse”, advierte.
En la crisis de Ceuta, provocada por la entrada irregular de más de 8.000 inmigrantes, ha quedado en evidencia el cambio de actitud de Washington. Si en 2002, tras la toma de Perejil, Estados Unidos echó una mano a España, mientras la UE se mantenía al margen, esta vez Madrid ha tenido el respaldo de sus socios europeos frente a un Washington equidistante, que se limitó a invitar a ambas partes a que llegaran a un acuerdo. Es probable, advierte Colom, que esa sea la posición de EE UU en el futuro, dado el creciente papel de Marruecos en su estrategia de seguridad.
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