En medio de un paisaje económico incierto, donde los ingresos públicos no han alcanzado las expectativas y la presión por una consolidación fiscal crece, el sector salud enfrenta un reto alarmante. Durante el primer trimestre del año, los recursos destinados a este esencial rubro alcanzaron su nivel más bajo en más de diez años, según información divulgada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública, que abarca este periodo, reportó un gasto en salud de 151,733 millones de pesos, reflejando una caída anual del 14.3%. Este monto, el más bajo desde 2010, contrasta con la necesidad constante de mantener políticas de salud adecuadas para garantizar el bienestar de la población.
Históricamente, el gasto en salud se ha situado por debajo de las recomendaciones de organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere un mínimo del 6% del PIB. La realidad fue que, en el año anterior, este gasto fue apenas del 2.7% del PIB, cifra que se ha mantenido entre 2 y 2.7% a lo largo de los años, incluso con mayores asignaciones a rubros como pensiones y pago de deudas, que superaron los 300,000 millones de pesos en el mismo periodo.
La organización México Evalúa indica que esta debilidad en los ingresos públicos, que, aunque experimentaron un crecimiento del 11% anual, se quedaron 63,249 millones de pesos por debajo de lo programado, ha impactado directamente en el gasto en salud. Se han impuesto recortes en varias áreas para intentar reducir un déficit que debe situarse en el 3.9% del PIB.
Se señala que una parte considerable del drástico descenso en el gasto público en salud se atribuye al incumplimiento del presupuesto aprobado. Tanto los sistemas que atienden a personas aseguradas como no aseguradas han tenido que lidiar con medidas de austeridad implementadas de manera discrecional. En este contexto, se identificó un subejercicio del 23%, lo que equivale a no haber gastado 45,400 millones de pesos de los recursos previstos.
En un intento de aclarar la situación, la subsecretaria de Egresos de la Secretaría de Hacienda, Bertha Gómez Castro, desmintió la existencia de recortes y afirmó que se trataron de “ajustes” necesarios para cumplir con la consolidación fiscal esperada. Aseguró que el presupuesto autorizado es lo que realmente necesita el sector para cumplir con los objetivos planteados.
Optimistas, las autoridades esperan que el descenso y el subejercicio se deban a problemas en la adquisición de medicamentos a precios inflacionados, con la esperanza de que la situación mejore en los próximos meses y se ajuste el gasto en salud de forma significativa.
Esta situación en el gasto de salud destaca la precariedad con que se enfrenta este derecho esencial, dejando en jaque el futuro de la atención médica en un momento crítico para la sociedad.
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