El Ayuntamiento de Barcelona ha decidido romper relaciones institucionales con Israel en respuesta a los ataques dirigidos a la población palestina. En una declaración formal, las autoridades locales exigen un “alto el fuego inmediato y permanente” y el desbloqueo de la asistencia humanitaria. Esta resolución fue impulsada principalmente por los grupos socialista y de los comunes, con la oposición del Partido Popular (PP) y Vox, y la abstención de JuntsxBarcelona.
El pronunciamiento también expresa una clara condena hacia los ataques israelíes contra civiles palestinos y el desplazamiento forzado de sus habitantes. En consecuencia, el ayuntamiento ha instado a la organización de la Fira de Barcelona a no incluir pabellones del Gobierno israelí, empresas armamentísticas u otros sectores implicados en lo que considera “genocidio, ocupación, apartheid y colonización”.
La ciudad ha decidido romper el acuerdo de amistad y cooperación con Tel Aviv-Jaffa mientras no se restablezca el respeto al Derecho Internacional y se garantice los derechos del pueblo palestino. Barcelona además se compromete a no relacionarse con empresas que operen ilegalmente en asentamientos israelíes, identificadas previamente por la Oficina del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH).
El alcalde, Jaume Collboni, ha declarado que los niveles de destrucción en Gaza, provocados por los ataques israelíes, hacen inviable cualquier relación futura. Ha enfatizado que “Gaza pertenece a los palestinos”, subrayando la necesidad de respeto por parte de la comunidad internacional.
La administración local planea instar al Congreso de los Diputados a avanzar en una propuesta de ley para un embargo de armas a Israel y presionar al Gobierno español para alcanzar un alto el fuego. Además, se compromete a colaborar con la UNRWA para asegurar la ayuda humanitaria y participar en la reconstrucción de Gaza.
Esta decisión marca un punto significativo en las relaciones entre Barcelona y el estado israelí, destacando la creciente presión pública y política por una respuesta más activa ante la situación en Palestina. Las repercusiones de esta acción podrían ser trascendentales en el ámbito político y social, no solo para Barcelona, sino para el panorama más amplio de relaciones internacionales en la región.
La información se basa en hechos ocurridos hasta el 30 de mayo de 2025.
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