En el contexto del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, México ha tomado una firme decisión en su lucha contra el uso de vapeadores. A través de reformas constitucionales, el país ha delineado una postura clara al implementar sanciones para aquellos que no cumplan con la normativa vigente. Esta estrategia se centra en la protección de la salud pública, con especial énfasis en la población infantil y adolescente, quienes son los más vulnerables ante los peligros del consumo de cigarrillos electrónicos.
La Secretaría de Salud ha advertido sobre los riesgos asociados a estos dispositivos, que contienen sustancias nocivas como formaldehído, acetaldehído y metales pesados. La inhalación de estos compuestos puede llevar a lesiones pulmonares severas y a enfermedades crónicas de grave consideración.
Una notable reforma constitucional, publicada el 17 de enero de este año en el Diario Oficial de la Federación, ha establecido prohibiciones claras respecto a la producción, distribución, comercialización y uso de cigarrillos electrónicos y vapeadores en todo el territorio nacional. Esta medida se extiende a sustancias tóxicas y drogas sintéticas no autorizadas, incluyendo el peligroso fentanilo. Con la modificación de los artículos 4º y 5º de la Constitución, la prohibición adopta un rango supremo, lo que significa que no podrá ser desafiada mediante amparos u otros recursos legales.
En términos de cumplimiento, las autoridades locales han comenzado a implementar medidas específicas. Por ejemplo, en Aguascalientes, se han establecido multas que pueden oscilar entre 1 y 40 Unidades de Medida y Actualización (UMA), dependiendo de la gravedad de la infracción, además de posibles clausuras de establecimientos que violen la ley.
Sin embargo, los datos indican que, a pesar de la firmeza de esta prohibición, el uso de vapeadores en México ha aumentado significativamente. De acuerdo con la Encuesta Global de Tabaquismo en Adultos de 2023, el número de usuarios se ha duplicado en los últimos años, pasando de 975,000 en 2019 a 2.1 millones en 2023. Esta tendencia suscita preocupaciones sobre la eficacia de las nuevas regulaciones y el desafío continuo en la lucha contra el consumo de productos de tabaco y nicotina.
La información presentada es relevante hasta la fecha de publicación original, el 31 de mayo de 2025, y proporciona un marco crucial para entender la situación actual del vapeo y su impacto en la salud pública en México.
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