Los líderes nacionales del Partido Acción Nacional (PAN) y del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Jorge Romero y Alejandro Moreno respectivamente, hicieron alarde de sus triunfos en las elecciones municipales de Durango capital, justo al finalizar la jornada electoral. Durante sus declaraciones, el presidente del PAN manifestó que su partido había logrado también la presidencia municipal de Boca del Río, Veracruz, aunque reconoció que la competencia en el municipio de Veracruz puerto se presentaba “profundamente cerrada”, con confrontaciones directas frente al partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Por su parte, Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, brindó su interpretación de los resultados en una conferencia de prensa, donde afirmó que el partido tuvo un desempeño destacado en cerca de dos tercios de los 212 municipios en disputa en Veracruz. No obstante, admitió que en Boca del Río, históricamente un bastión del PAN, la contienda fue más reñida, manifestando confianza en la candidatura de Bertha Ahued, postulada por Morena, para obtener la victoria.
Alcalde proclamó que la coalición entre Morena y el PVEM había alcanzado triunfo en más de 140 municipios veracruzanos, incluyendo la capital Xalapa, así como otros importantes como el puerto de Veracruz, Alvarado, Acayucan, Poza Rica, y Coatzacoalcos.
En el ámbito de Durango, el senador priista Alejandro Moreno afirmó que el PRI se consagró victorioso en más de la mitad de los municipios, asegurando incluso que superaron a Morena en la capital del estado. Desde la sede nacional del PRI, enfatizó el apoyo continuo del pueblo de Durango hacia su partido, a pesar de las presiones que puedan surgir.
Sin embargo, no todo fue optimismo. Romero y Moreno expresaron sus críticas hacia la elección judicial que, por primera vez en la historia del país, se llevó a cabo para elegir a ministros, magistrados y jueces en diversos niveles federales, involucrando a 19 de las 32 entidades del país. Romero lo describió como un “festival de acordeones y de acarreo”, señalando que existió una obvia manipulación del proceso electoral que podría afectar la independencia del Poder Judicial. Esta afirmación fue respaldada por Moreno, quien catalogó este evento como un “montaje grotesco”.
Los priistas decidieron no participar en esta jornada, considerando que involucrarse podría legitimar lo que consideran una farsa que traiciona los principios democráticos del país. En redes sociales, Moreno subrayó la necesidad de resistencia ante lo que perciben como un deterioro de las instituciones y de la legalidad en México.
Esta serie de eventos electorales pone de relieve las tensiones políticas existentes entre los principales partidos del país, reflejando la dinámica cambiante de la política mexicana en un año crucial para el país. Mientras tanto, el eco de estas elecciones resuena más allá de los resultados inmediatos, marcando la pauta para futuras confrontaciones políticas.
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