El Sistema de Indicadores Cíclicos, desarrollado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), revela una tendencia preocupante en la economía mexicana, evidenciando una fase recesiva. En su último reporte, el Indicador Coincidente alcanzó los 99.6 puntos en marzo, permaneciendo por debajo de su tendencia de largo plazo durante seis meses consecutivos. Este nivel es el más bajo desde diciembre de 2021, lo que destaca un deterioro continuo, con 19 meses de retrocesos.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, resalta que la situación actual recuerda al periodo entre septiembre de 2018 y mayo de 2020, cuando el indicador se mantuvo a la baja durante 21 meses. Dentro de los componentes que contribuyen a este indicador, se destacan caídas en cuatro de seis elementos, siendo la Actividad Industrial y el número de Asegurados Trabajadores Permanentes en el IMSS los más relevantes con retrocesos de 0.09 y 0.07 puntos, respectivamente.
El Indicador Adelantado, que predice cambios en el Coincidente, también presenta señales preocupantes: en abril se ubicó en 99.5 puntos, su menor nivel desde octubre de 2020, acumulando 12 meses de disminuciones. El retroceso de este indicador sugiere que la recesión podría extenderse en los próximos meses, destacando una caída significativa en la Tasa de Interés.
Por otro lado, aunque algunos componentes como el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores mostraron cierto avance, la tendencia general sigue siendo decepcionante. Julio Santaella, presidente del INEGI, señala que todos los indicadores están por debajo de 100 puntos, lo que implica que la economía mexicana está en un punto crítico.
A pesar de estos datos alarmantes, el Producto Interno Bruto (PIB) presentó un avance trimestral del 0.2% entre enero y marzo, evitando así caer en lo que se denomina “recesión técnica”. Sin embargo, las proyecciones de crecimiento futuro son sombrías, con organizaciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional anticipando un crecimiento nulo o incluso una contracción del 0.3% para este año.
El gobierno, por su parte, proyecta un crecimiento entre 1.5 y 2.3%, cifras que muchos consideran excesivamente optimistas dado el contexto actual. A medida que las condiciones externas, especialmente en el escenario comercial de Estados Unidos, continúan siendo inciertas, las perspectivas para la economía mexicana parecen cada vez más desafiantes.
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