Aunque la aduana de Manzanillo ya cuenta con su personal completo, la normalización de sus operaciones sigue siendo un objetivo lejano a más de tres semanas desde que los trabajadores detuvieron labores. Esta paralización ha traído consigo un retraso significativo en las operaciones portuarias, lo que ha generado una serie de problemas económicos para las empresas involucradas.
Miguel Ángel Landeros, presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce) de Occidente, alertó sobre la grave situación que enfrentan los propietarios de las cargas. Debido a las demoras, estos han tenido que absorber costos adicionales, poniendo a muchas empresas al borde de la quiebra. Landeros destacó que la falta de acción por parte de las autoridades ha exacerbado el problema, solicitando a terminales portuarias y navieras que reflexionen sobre el impacto financiero que esta crisis está generando en el sector.
La situación en Manzanillo es crítica. Con 4,000 operaciones diarias de camiones y 20,000 empresas involucradas en sus actividades, el impacto del rezago es monumental. Se estima que, aunque los trabajadores que bloqueaban la aduana fueron retirados, las operaciones pueden tardar, al menos, cuatro semanas más en normalizarse.
Este retraso no solo afecta a las empresas, sino también al consumidor final, quien ya está sintiendo las consecuencias. Los costos adicionales por la ineficiencia en el manejo de carga se trasladan inevitablemente al mercado, lo que podría traducirse en incrementos de precios de hasta un 20%. Landeros enfatizó que, en última instancia, “siempre los platos rotos los paga el consumidor final”, con alzas previsibles que van del 5% al 20%.
Conscientes de la difícil situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas, Comce busca mediar con las autoridades para reducir o condonar los cargos que se imponen debido a las demoras, que escapan a su control. La expectativa es que estas acciones ayuden a aliviar la carga financiera que actualmente pesa sobre los empresarios perjudicados.
En un contexto más amplio, Landeros mencionó que el organismo exportador participará en la XXXV Reunión Plenaria Empresarial México-Japón, programada para el 11 de junio en Tokio, enfocándose en diversificar los mercados internacionales para los productos de Jalisco y atraer inversión japonesa hacia la región.
La duración de esta crisis en Manzanillo es incierta, pero sus repercusiones económicas están constituyendo un reto significativo para el comercio en la región. Las semanas venideras serán cruciales para intentar mitigar el impacto de este desajuste y restaurar una operación eficiente que beneficie a todos los actores involucrados.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


