La pérdida de la categoría 1 en seguridad aérea de México ha pegado a las aerolíneas del país como una fuerte racha de viento en el momento del despegue. La decisión de la estadounidense Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) pone un freno a la apertura de nuevas rutas hacia EE UU, el mayor destino internacional. Interrumpe, por tanto, la remontada del sector tras la crisis por la pandemia y la deja dependiente del mercado doméstico. “Es un golpe más a un proceso que venía en recuperación”, dice Enrique Beltranena, director general de Volaris, una de las principales afectadas.
La aviación mexicana llevaba días preparada para lo peor. Con todo, dominaba la sensación de que se podía evitar. El Gobierno había pisado el acelerador en las últimas semanas y se habían resuelto muchas de las exigencias planteadas por Estados Unidos. No fue suficiente. El martes la Administración Federal de Aviación de EE UU (FAA, por sus siglas en inglés) soltó la bomba. La rebaja a categoría 2 colocaba a México en un grupo de tan solo ocho países en el mundo, entre ellos Venezuela y Malasia, que no cumplen con los estándares mínimos en seguridad aérea. Aunque la agencia evalúa la calidad de la inspección aeronáutica y no a las aerolíneas, son estas últimas las que pagan los platos rotos.
La degradación alza una barrera importante al mercado estadounidense, que concentra más de dos tercios del tráfico internacional desde o hacia México. Nueve de las 10 rutas al extranjero con más vuelos en los primeros cuatro meses de este año son a ciudades de Estados Unidos, de acuerdo a datos del Gobierno. Aunque las aerolíneas de ese país dominan las conexiones bilaterales, las mexicanas han incursionado con fuerza en los últimos años y Estados Unidos se ha convertido en un componente fundamental de su estrategia de expansión, que ahora llega a un alto por la pérdida de la categoría 1.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


