En el corazón del surrealismo moderno, la artista Brianda Zareth Huitrón ha logrado tejer un vínculo profundo con lo cotidiano a través de su obra. Recientemente, presentó su exposición Encuentros oníricos en el emblemático Museo Leonora Carrington, situado en el jardín escultórico de Edward James en Xilitla, San Luis Potosí, un lugar que se ha consagrado como un símbolo del surrealismo desde su fundación hace un siglo.
Zareth Huitrón, quien representa a una nueva generación de artistas influenciados por el legado de André Breton, ha encontrado su voz en un estilo que va más allá de una simple corriente estética; para ella, el surrealismo es un modo de vida. En una reciente entrevista, transmitió su emoción por exponer en un sitio tan significativo, subrayando la conexión que siente con los conceptos y las ideas que guía su trabajo. Este jardín, donde convergen la escultura y el arte, nutre su creatividad y fomenta su deseo de seguir explorando nuevas dimensiones en sus proyectos.
La pintora, nacida en Temascalcingo de José María Velasco, inició su trayectoria de manera autodidacta, pero luego se formó en la Academia de San Carlos, lugar donde recibió valiosas enseñanzas de figuras destacadas como el maestro Marco Aulio. Su enfoque artístico fusiona pintura y escultura, creando obras que reflejan sus sueños y exploran relatos que emergen de la vida cotidiana.
Su exposición, que incluye 13 piezas, ofrece un viaje a través de espacios oníricos donde elementos como tazas de té y paisajes distorsionados conviven junto a la dualidad del caos y la razón. Cada obra invita al espectador a reflexionar sobre la importancia de los momentos simples, a menudo pasados por alto en la rutina diaria. Como comentó la artista, su objetivo es resignificar lo cotidiano, rescatar historias de la vida diaria que merecen ser contadas.
San Luis Potosí, cuna de importantes recintos dedicados al arte de Leonora Carrington, sigue siendo un epicentro del surrealismo, y Huitrón se siente honrada de contribuir a este legado. Con admiración, mencionó a Kati Horna, Remedios Varo y Carrington como fuentes de inspiración, destacando el papel esencial que estas mujeres jugaron en abrir caminos para otras artistas en un contexto que solía estar dominado por el machismo. Para Zareth Huitrón, su trabajo es una celebración de la amistad y la identidad femenina en el arte.
Además de su exposición, la artista está comprometida en crear ilustraciones para un libro escrito por Dulce Chiang, que se presentará próximamente en el Museo del Telégrafo en la Ciudad de México. Encuentros oníricos permanecerá abierta al público hasta el 29 de junio en el museo Leonora Carrington, ofreciendo a los visitantes una oportunidad única de adentrarse en el mundo surrealista que esta talentosa pintora ha creado.
La obra de Brianda Zareth Huitrón no solo destaca en el ámbito artístico, sino que también invita a una reflexión sobre la importancia de reconocer el valor de lo cotidiano en nuestras vidas. A través de su arte, busca que cada espectador se vea reflejado, reafirmando así el poder del surrealismo como una rama del arte que sigue viva y en constante evolución.
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