Un deslumbrante Anadolu Efes se coronó campeón de Europa tras liquidar a un Barça que se quebró en el momento culminante, en una final en la que no supo dar rienda suelta al talento que reúne y se le supone. La derrota echó por tierra el sueño de un equipo construido con la máxima ambición, la de obtener el tercer título europeo para el club, tras los de 2003 y 2010. Se le escapó una vez más. Fue su sexta final perdida, un jarro de agua fría para un equipo que rebosaba optimismo tras haber dominado la fase regular de la Euroliga, aunque ya dio algunos síntomas preocupantes de lo caro que le podían costar las lagunas de su juego en los cuartos de final ante el Zenit de San Petersburgo.
El equipo que dirige Saras Jasikevicius se vio superado en la final de Colonia por un rival que lleva tiempo llamando a la puerta de la gloria de la mano de su excepcional dupla exterior. El serbio Micic y el estadounidense Larkin desempeñaron a la perfección el papel protagonista y decisivo que acostumbran desde hace dos años, desde que perdieron la anterior final ante el CSKA de Moscú en 2019 en Vitoria. El Barça en cambio se vio coartado por lo muchísimo que tardó Mirotic en dar señales de vida. Su jugador franquicia no soltó el brazo, no anotó hasta el final del tercer cuarto. Demasiado tarde. La final exigía mucho más de él, aunque acabó con 11 puntos y nueve rebotes. Pero en esta ocasión le faltó personalidad para asumir muchísimo más peso en el juego y contrarrestar el mando que ejercieron Micic y Larkin.
Tampoco estuvo a la altura el base griego Calathes, muy desdibujado en un partido que jugó después de recuperarse a marchas forzadas del esguince de tobillo que sufrió en la semifinal. El peso del juego azulgrana recayó en Higgins, Kuric, Davies y Bolmaro. No pudieron con un Efes que dominó desde que remontó los 10 puntos con los que estiró la cuerda el Barça en los 11 primeros minutos (25-15). A partir de ahí, el entramado que dispuso Jasikevicius se desmoronó. Perdió pie muy rápido. Ya es de sobra conocida la capacidad del Efes para dinamitar los partidos gracias al talento ofensivo de casi todos sus jugadores.
Micic y Larkin sumaron 46 puntos y el resto de sus compañeros les acompañaron de manera adecuada. Obtuvieron una ventaja de 11 puntos en el tercer cuarto (41-52). Y a partir de ahí llevaron la batuta. El Barça reaccionó y gracias a Higgins y Kuric desatascó su ataque y llegó a empatar a 72 puntos cuando faltaban cuatro minutos para el final. Pero Larkin y Micic ya se habían adueñado del escenario. La reacción final de Mirotic se quedó muy corta. El ala-pívot montenegrino tardó demasiado en emerger.
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