El Senado de Francia tomó una decisión significativa el 12 de junio al rechazar un proyecto de ley que buscaba implementar un impuesto sobre la fortuna destinado a los más ricos del país. La propuesta, que obligaría a estos individuos a contribuir con al menos un 2.0% de su riqueza, surge en un contexto donde el gobierno intenta abordar un déficit que ha alcanzado cifras alarmantes.
El llamado “impuesto Zucman”, nombrado así en honor al economista Gabriel Zucman, director del Observatorio Fiscal de la Unión Europea, se planteaba como una medida potencialmente recaudadora, con estimaciones que proyectaban ingresos cercanos a los 20,000 millones de euros anuales, afectando a aproximadamente 1,800 hogares. Según Zucman, este impuesto estaba diseñado para gravar a aquellos extremadamente ricos que actualmente evaden la presión fiscal.
Sin embargo, la proposición enfrentó una fuerte oposición, siendo derrotada por una mayoría significativa en la Cámara Alta, donde solo 129 senadores apoyaron la medida frente a 188 que se manifestaron en contra. El rechazo fue impulsado por miembros del centro-derecha y el gobierno, liderado por el Primer Ministro François Bayrou, quien argumentó que este impuesto podría tener efectos negativos en la inversión y el panorama financiero del país.
El Ministro de Finanzas, Eric Lombard, señaló que la propuesta sería “perjudicial para los inversionistas”, mientras que el gobernador del Banco de Francia, Villeroy de Galhau, advirtió que la recaudación esperada por Zucman podría ser una “ilusión fiscal”. Además, senadores de centro-derecha como Emmanuel Capus catalogaron la iniciativa como “totalmente confiscatoria”, alegando que vulneraría la igualdad fiscal.
La situación financiera de Francia es preocupante; según el INSEE, el déficit público se situó en un 5.8% del Producto Interno Bruto (PIB) el año pasado, ligeramente mejor que el 6.0% que se había anticipado, pero todavía muy por encima del límite del 3.0% impuesto a los miembros de la eurozona. Las metas del gobierno de Bayrou buscan reducir este déficit a un 5.4% en el presente año, con la ambición de volver a colocarlo por debajo del umbral del 3.0% para el año 2029.
Con la intención de mejorar las finanzas públicas, el gobierno anunció recientemente planes de ahorro que ascenderán a 40,000 millones de euros para el presupuesto de 2026, indicativos de una administración que aún navega por tiempos de incertidumbre económica. En suma, el rechazo del impuesto Zucman no solo refleja las divisiones políticas en el país, sino también la difícil tarea del gobierno para equilibrar las finanzas mientras busca atraer inversión y mantener la estabilidad económica.
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