En la reciente manifestación del 18 de junio sobre el icónico Paseo de la Reforma en la Ciudad de México, los repartidores de aplicaciones digitales alzaron la voz en defensa de sus derechos laborales. La comunidad de conductores y repartidores se mostró enérgicamente inconforme ante la presencia de presuntos representantes en una conferencia del 20 de junio. A través de un comunicado, hicieron acusaciones serias sobre individuos que decían representar a los trabajadores, pero que carecían de legitimidad y vínculos con el verdadero colectivo.
Los repartidores se manifestaron en contra de figuras como Shaira Tovar de la Unión Nacional de Trabajadores en Aplicaciones (UNTA) y Salvador Godínez de SUTRAM, a quienes señalaron como “sindicatos charros” sin respaldo genuino de los trabajadores. Esta desconfianza se basa en la falta de procesos democráticos que respalden a estos supuestos líderes.
Los demandantes puntualizaron que buscan una reforma laboral que garantice derechos fundamentales, como el acceso al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), salario base y prestaciones. Sin embargo, insisten en que esto no debe ponerse en peligro a expensas de la flexibilidad que actualmente les permite trabajar con múltiples plataformas, así como evitar el cobro excesivo de impuestos.
La protesta no solo destacó la necesidad de un diálogo genuino entre las autoridades y los repartidores, sino también la urgencia de investigar la legitimidad de los supuestos representantes. En este contexto, hicieron énfasis en que “ninguna persona tiene derecho a autodenominarse como representante” sin una designación democrática.
En medio de este panorama, los trabajadores señalaron que detrás de los líderes acusados hay vínculos políticos preocupantes. Godínez, quien se postuló como precandidato a diputado por el Partido del Trabajo, es uno de los ejemplos que indican la fusión de intereses políticos con la supuesta representación laboral.
Se espera que la voz de los repartidores por apps no solo se escuche, sino que también se tomen en cuenta sus exigencias reales. De hecho, hicieron un llamado a que “las voces escuchadas representen realmente al gremio y no respondan a intereses partidistas o personales”.
Este evento refleja una batalla entre la búsqueda de derechos laborales fundamentales y la necesidad de evitar una posible manipulación política que podría afectar a miles de trabajadores en un sector en constante evolución. Al cierre de esta información, se mantiene un seguimiento a los acontecimientos en torno a esta lucha y su impacto en la comunidad de trabajo digital, recordando que la información refleja el contexto y los datos disponibles hasta el 20 de junio de 2025.
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