El Legado de la Medicina Tradicional en México
En un interesante ejercicio de conexión con nuestras raíces, la bióloga Linda Balcázar celebra el continuo uso de remedios naturales que han trascendido el tiempo, todavía empleando plantas que las culturas prehispánicas utilizaban hace siglos. Este fenómeno se ha podido explorar en la exposición Memoria, textil y naturaleza: Nuevas miradas al Códice de la Cruz-Badiano, que se encuentra en el Jardín Botánico IB-UNAM.
A través de un recorrido sensorial entre aromas y plantas vivas, la muestra destaca la relevancia de especies como el toloache, el poleo y las hojas de guayaba, utilizadas desde tiempos ancestrales para tratar diversas dolencias. Balcázar, quien ha investigado estos remedios en el mercado de Sonora, menciona que muchos de estos tratamientos han sido validados con estudios químicos que demuestran sus propiedades curativas. Por ejemplo, las hojas de guayaba, empleadas para combatir hemorragias y afecciones respiratorias, siguen siendo relevantes en la medicina popular actual.
La exposición se basa en el Códice de la Cruz-Badiano, un tesoro cultural que hace casi cinco siglos registró el uso de plantas medicinales por los antiguos mexicanos. Este códice fue elaborado por el médico indígena Martín de la Cruz y Juan Badiano, quienes compilaron conocimientos ancestrales para presentarlos al rey Carlos V de España como evidencia de la riqueza botánica del Nuevo Mundo. Aunque es conocido como el primer códice de medicina en Mesoamérica, su historia está marcada por la pérdida; el manuscrito, completado en 1552, fue devuelto a México en 1990 gracias a la intervención del papa Juan Pablo II.
Como parte de la exposición, 43 artistas contemporáneos han reinterpretado estas plantas a través de sus obras. Predominan las creaciones de mujeres, utilizando técnicas como el bordado y la acuarela para resaltar el impacto persistente de estas especies en la cultura actual. La exposición no solo invita a conocer el códice y la importancia de las plantas, sino también a entender su valor en los mercados de la ciudad, donde se comercializan los remedios tradicionales.
Balazcár subraya el interés de la población en estos tratamientos, que siguen utilizados de manera generalizada, reflejando un legado que perdura a pesar de los siglos. Sin embargo, advierte sobre la necesidad de un uso responsable y informado de estas plantas. Destaca que, aunque son eficaces, es vital que los usuarios comprendan las dosis adecuadas y cómo conservar correctamente los principios activos para evitar problemas de salud.
Este vínculo entre el conocimiento ancestral y la práctica contemporánea de la medicina herbal es fundamental, no solo para honrar nuestras tradiciones, sino también para proporcionar alternativas a quienes buscan soluciones más accesibles, en un contexto donde tanto personas de escasos recursos como aquellas de mayor capacidad económica se benefician de estas prácticas.
Así, el Jardín Botánico IB-UNAM se convierte en un punto de encuentro donde el arte, la botánica y la medicina tradicional se entrelazan, recordándonos que el conocimiento de nuestras raíces sigue vivo y es vital para enfrentar los retos del presente.
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