La presidenta Claudia Sheinbaum marcó un hito en su trayectoria política al participar por primera vez como invitada oficial en la Cumbre del G7, que se llevó a cabo el 16 y 17 de junio en Kananaskis, Alberta, Canadá. Durante este encuentro, Sheinbaum presentó el Plan México, una ambiciosa iniciativa de su gobierno, ante un público internacional compuesto por empresarios y líderes mundiales.
Entre los otros altos representantes presentes, se encontraban figuras destacadas como el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y el primer ministro australiano Anthony Albanese, entre otros. El evento propició un espacio para el diálogo entre naciones, donde la presidenta mexicana abogó por la creación de una cumbre que reuniera a los miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y al G7. Este llamado busca forjar una agenda colaborativa que priorice el bienestar económico, el comercio justo y la paz duradera.
En su diálogo con el Canadian Business Council, Sheinbaum destacó que el objetivo del Plan México es posicionar a México entre las diez economías más prominentes del mundo. Para lograrlo, el plan contempla la exploración de oportunidades de inversión en áreas clave como energía, seguridad alimentaria y cadenas de suministro regionales.
En el marco de la cumbre, la presidenta sostuvo reuniones bilaterales significativas. Una de ellas fue con el primer ministro canadiense, Mark Carney, donde abordaron cuestiones comerciales y energéticas, y abogaron por una revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Estas conversaciones también incluyeron interacciones con líderes de India, la Unión Europea y Brasil, reafirmando la intención de México de consolidar su papel como actor principal en la agenda global.
Sin embargo, la cumbre también estuvo marcada por la sorpresiva retirada del presidente estadounidense Donald Trump, quien debía tener una conversación con Sheinbaum. Trump se retiró un día antes del encuentro, aduciendo “asuntos importantes” relacionados con la escalada entre Israel e Irán. Esta inesperada decisión provocó la cancelación de varias reuniones bilaterales, incluida la que estaba programada con el primer ministro australiano y el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski.
A pesar de la atmósfera de incertidumbre, la cumbre concluyó sin un comunicado conjunto del G7, reflejando las profundas divisiones entre sus miembros respecto a las crisis en Ucrania y el Medio Oriente. Si bien los seis países restantes manifestaron su apoyo a Ucrania y criticaron el papel desestabilizador de Irán, no se alcanzó un consenso, lo que llevó a Canadá a emitir un resumen en lugar de una declaración oficial.
No obstante, el encuentro sí resultó en varias acciones individuales, como nuevas sanciones impuestas por Canadá a Rusia, un llamado a la desescalada en Gaza, y la firma de Trump de una declaración contra el armamento nuclear iraní, así como la reducción de aranceles al Reino Unido.
Esta información, relacionada con la Cumbre del G7, fue publicada el 22 de junio de 2025, y es fundamental contextualizarla en el marco de actualizaciones que puedan haber surgido hasta la fecha de hoy en 1750615924.
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