Cuando la operación “Martillo de Medianoche” se activó, un grupo de bombarderos B-2 despegó de su base en Misuri, dirigiéndose hacia la isla de Guam en el Pacífico. Este movimiento generó especulaciones entre los expertos sobre un posible posicionamiento bélico estadounidense ante Irán. Sin embargo, era un señuelo: el verdadero grupo de siete B-2 voló sigilosamente hacia el este, sin ser detectado durante 18 horas, a la vez que mantenía las comunicaciones al mínimo y reabastecía en vuelo.
Al acercarse al espacio aéreo iraní, un submarino estadounidense lanzó más de dos docenas de misiles de crucero Tomahawk. Mientras tanto, cazas de combate estadounidenses actuaron como señuelos, desactivando cualquier amenaza aérea o misil iraní. Este ataque marcó un hito como el mayor operativo llevado a cabo por bombarderos B-2 y la segunda operación más prolongada en su historia, superada solo por las misiones posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Los B-2 lanzaron un total de 14 proyectiles GBU-57 de 30,000 libras cada uno, con la participación de más de 125 aeronaves militares, según datos ofrecidos por el Pentágono. Desde el punto de vista del ejército estadounidense, la misión fue un éxito táctico, con el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declarando que los iraníes no pudieron disparar ni un solo proyectil contra las aeronaves estadounidenses y fueron completamente sorprendidos. “Los cazas iraníes no volaron y parece que los sistemas de misiles tierra-aire iraníes no nos vieron durante la misión”, afirmó Caine, subrayando que el elemento sorpresa se mantuvo.
El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, expresó una confianza similar, afirmando que “hemos devastado el programa nuclear iraní”. La operación fue altamente confidencial y pocos en Washington conocieron su naturaleza o momento. Muchos funcionarios se enteraron de los detalles solo tras el primer anuncio del presidente Donald Trump en redes sociales.
El despliegue de esta operación requirió meses de preparación para que el ejército estadounidense estuviera en condiciones de actuar si se daba la orden. Aunque la misión se llevó a cabo en apenas unas semanas, las ramificaciones de este ataque continúan generando incertidumbre en la región.
Los estados del Golfo, con múltiples bases militares estadounidenses, estaban en alerta máxima, evaluando los riesgos de un conflicto en aumento. En previsión de cualquier represalia, el ejército estadounidense dispersó sus activos en Oriente Medio y reforzó la seguridad de sus tropas. Hegseth añadió que el ejército estaba listo tanto para defenderse como para responder a las posibles amenazas iraníes.
A pesar de las tensiones, la administración Trump expresó su deseo de evitar una guerra a gran escala con Irán y envió mensajes privados a Teherán animándoles a considerar la negociación. Sin embargo, Trump advirtió que Estados Unidos estaba preparado para atacar más objetivos si fuese necesario. “Irán sería inteligente si prestara atención a esas palabras”, indicó Hegseth, enfatizando la seriedad de la situación.
La información compartida se basa en los eventos hasta el 22 de junio de 2025 y refleja el contexto y los detalles de este significativo ataque militar.
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