En abril de 2025, las ventas minoristas en México experimentaron una disminución del 1% en comparación con marzo, poniendo fin a una racha de cinco meses de crecimiento continuo, según reveló la Encuesta Mensual de Empresas Comerciales (EMEC) del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi). Este giro en la tendencia afectó el comparativo interanual del sector, aunque se mantuvo en el terreno positivo, registrando un incremento del 0.4%, en contraste con el aumento del 2.5% alcanzado en marzo.
El inicio del segundo trimestre trae consigo un panorama económico más desafiante. A pesar del desempeño positivo durante el primer trimestre, el contexto se ha visto empañado por la política arancelaria de Estados Unidos y otros signos de desaceleración. El mercado laboral, por ejemplo, mostró una reducción de 47,442 empleos formales, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), mientras que la actividad industrial se estancó, con un crecimiento ínfimo del 0.08%. Dentro de este rubro, destaca una caída del 2% en el sector de la construcción, frente a un crecimiento en manufactura y minería de 0.7% y 1.3%, respectivamente.
La confianza del consumidor también se ha visto golpeada, con un descenso del 0.6% en su índice, marcando la sexta caída consecutiva. Este declive en la percepción del consumidor se refleja en las ventas minoristas, donde en abril se registraron caídas en 11 de las 22 categorías analizadas por el Inegi, siendo los sectores más afectados aquellos relacionados con el consumo discrecional. Los mayores descensos corresponden a artículos de papelería, libros, tiendas departamentales y automóviles, mientras que, en contraposición, las ventas por internet y artículos para el esparcimiento mostraron un crecimiento significativo.
A pesar de este tropiezo en abril, el desempeño acumulado en los primeros cuatro meses del año presenta un avance del 1%, superando el 0.6% del mismo periodo en 2024, aunque distanciándose del crecimiento del 5% en 2023 y del 6.9% en 2022. Este contexto sugiere una etapa de incertidumbre y necesidad de adaptabilidad ante desafíos económicos emergentes, lo que deja en el aire cómo evolucionarán las tendencias de consumo en México en los meses venideros. La urgencia de fomentar el crecimiento se convierte en un imperativo para las políticas económicas y comerciales del país en un entorno de competitividad internacional cada vez más complejo.
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