La inversión en el sistema de salud es crucial, y si no se actúa de inmediato, el país correría el riesgo de enfrentar costos insostenibles. La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que naciones como México deberían destinar alrededor del 5% de su Producto Interno Bruto (PIB) no solo para abordar las deficiencias existentes en el sistema sanitario, sino también para reforzar la prevención de enfermedades. En este sentido, una colaboración efectiva entre el sector privado y el gobierno se presenta como la solución esencial ante los crecientes desafíos que enfrenta el sistema de salud.
Durante la última década, la demografía mexicana ha cambiado drásticamente, lo que a su vez ha transformado el espectro de enfermedades con las que la población lidia. Antiguamente, el país lidiaba principalmente con infecciones agudas y padecimientos gastrointestinales; actualmente, está cada vez más afectado por enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, la obesidad, problemas cardíacos y varios tipos de cáncer, que han visto un aumento alarmante.
Estadísticas revelan que 8 de cada 10 muertes en México están vinculadas a estas condiciones crónicas, que afectan a un amplio espectro de la población, no solo a los adultos mayores. De hecho, se documenta que el 39% de los niños en edad escolar presenta sobrepeso u obesidad, lo que indica que estamos observando el surgimiento de generaciones enteras con problemas de salud desde la infancia.
Santiago Posada, vicepresidente de la empresa farmacéutica Lilly, identifica factores como los estilos de vida, los hábitos alimenticios y las condiciones laborales como elementos que contribuyen a esta crisis de salud. El estrés y la falta de actividad física son consecuencias directas de largas jornadas laborales, complicando aún más la situación. Aunque se han realizado esfuerzos mediante campañas de concientización para reducir el contenido calórico y de azúcar de los alimentos, así como la oferta de comida chatarra en escuelas, la realidad indica que la pirámide poblacional comienza a revertirse, lo que pone en peligro la preparación del país para atender las necesidades y la prevención de la población de la tercera edad.
El sistema de salud pública mexicano todavía enfrenta retos significativos, como la falta de recursos, disparidad en el acceso a servicios, saturación hospitalaria, escasa atención médica y un déficit en la prevención de enfermedades agudas.
Adicionalmente, la situación de Grupo Elektra pone de manifiesto las tensiones dentro del marco legal que enfrenta el sector empresarial. La empresa ha manifestado su voluntad de defenderse ante lo que considera cobros ilegales y desproporcionados luego de haber sido notificada de una sentencia del Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, que negó un amparo en materia fiscal. Elektra se ha comprometido a llevar el caso hasta el máximo tribunal del país, argumentando que se han violado principios de debido proceso en el tratamiento de su situación fiscal.
La empresa asegura que hay claras pruebas de ilegalidad en el proceso, lo que ha llevado a los directivos a insistir en la defensa de sus causas ante posibles presiones políticas y decisiones judiciales adversas.
Este panorama refleja no solo la grave situación de salud pública, sino también las complejas interacciones que existen entre la economía, el bienestar y la justicia fiscal en el país.
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