A veinte años de una de las actuaciones más recordadas de la Selección Mexicana, Ricardo La Volpe revive el legado de aquel equipo que deslumbró en la Copa Confederaciones Alemania 2005, enfrentando de tú a tú a las principales potencias del fútbol mundial.
El entonces estratega del Tricolor rememoró con detalle los momentos en que su selección se midió, con personalidad y sin complejos, a combinados como el Brasil de Ronaldinho, Kaká y Adriano; la Argentina de Riquelme y Aimar; la Grecia campeona de Europa liderada por Charisteas; la potente Alemania anfitriona de Ballack y Schweinsteiger, así como a la mejor generación de Japón con Nakata y Nakamura.
“Sorprendimos al mundo porque no era un equipo temeroso, sino que con protagonismo, iniciativa, teniendo la pelota. Fuimos protagonistas del partido ante Brasil, una selección que nunca pensó que México iba a salir jugando así”, afirmó La Volpe.
Un estilo que marcó época
El técnico argentino detalló la estrategia que usó para contener y vencer al poderoso Brasil. Aseguró que su planteamiento táctico, basado en una línea de tres defensas y dos volantes laterales, fue clave para anular a jugadores como Kaká y Ronaldinho, mientras su equipo mantenía la posesión del balón con una salida clara desde el fondo.
“Era una selección que gustaba. Tenía protagonismo. Se defendía más con la pelota que con marcas hombre a hombre. Le ganamos a Japón, a Brasil, y solo quedamos fuera de la final por penales ante Argentina”, recordó.
Una generación que dio el salto a Europa
Tras ese torneo, muchos de los jugadores mexicanos que brillaron bajo su mando emigraron al fútbol europeo. Rafael Márquez, Jared Borgetti, Pavel Pardo, Ricardo Osorio, Carlos Salcido y otros nombres consolidaron carreras internacionales a partir del impulso que representó el ciclo de La Volpe con la selección.
“Lo más importante fue que nueve jugadores se fueron a Europa después. No es que no teníamos jugadores, los formamos aquí y después mostraron su valor afuera”, aseguró.
El respaldo de la afición y la dirección técnica
La Volpe también hizo énfasis en el apoyo de la dirigencia y en el uso de microciclos, los cuales permitieron consolidar un estilo de juego definido, algo que considera crucial en el desarrollo de aquella generación.
“Fue un proceso que incluyó la Copa Oro, la Copa América y finalmente la Confederaciones. Los jugadores llegaron convencidos y con disciplina táctica. Jugaban sin miedo, con identidad”, explicó.
Un legado que perdura
Dos décadas después, La Volpe reconoce con orgullo que esa selección se mantiene en la memoria colectiva como una de las más competitivas y vistosas que ha tenido México en su historia reciente.
“Pongo en primer nivel a esta selección sin ninguna duda. Fue la cúspide de mi carrera. Aunque no logramos el famoso quinto partido, demostramos que México puede competir con cualquiera si hay un sistema y convicción”, concluyó.
La Copa Confederaciones 2005 no solo dejó un recuerdo imborrable para la afición mexicana, sino que también consolidó el legado de Ricardo La Volpe como uno de los técnicos más influyentes en la historia del fútbol nacional.
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